lunes, abril 20

Santiago de los Caballeros, R.D. – Crece la inconformidad entre los miembros de la Asociación de Comerciantes e Industriales de Santiago (ACIS), quienes han expresado su molestia por las supuestas demoras en los procesos que realiza la Cámara de Comercio y Producción de Santiago (CCPS), entidad que preside el doctor Luis Camps Jorge.

Los empresarios aseguran que la entrega de registros mercantiles, certificaciones, asambleas y documentos societarios presenta retrasos significativos que dificultan la gestión diaria de las empresas.

En algunos casos, los trámites que antes tomaban apenas unos días ahora tardarían varias semanas o incluso meses en completarse.

El economista Fernando Puig, director ejecutivo de la Cámara, también ha sido mencionado en las denuncias debido a las quejas generalizadas por la lentitud en los servicios.

Dirigentes de la ACIS afirman que esta situación afecta la fluidez de los negocios, el acceso al crédito y la renovación de contratos comerciales.

Ambas instituciones empresariales —la ACIS y la CCPS— operan en el mismo Edificio Empresarial de Santiago, pero las tensiones han ido en aumento.

Representantes de la ACIS han decidido llevar sus reclamos a los medios de comunicación, buscando respuestas claras sobre el motivo de los retrasos.

El presidente de la ACIS, Marcos Santana, atribuye parte del problema a un acuerdo firmado entre la Cámara de Comercio de Santiago y la de Santo Domingo, el cual habría centralizado algunos trámites en la capital.

“Esto representa un golpe a la eficiencia y autonomía empresarial del Cibao”, manifestó Santana, quien pidió una revisión urgente del convenio.

Hasta el momento, la Cámara de Comercio y Producción de Santiago no ha ofrecido detalles sobre los cambios internos ni sobre los nuevos tiempos de respuesta, aunque ha señalado su intención de modernizar los procesos y digitalizar sus servicios.

La controversia ha generado preocupación entre los sectores productivos del norte del país, que consideran que la lentitud burocrática puede impactar negativamente la competitividad regional y el clima de negocios en Santiago.

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