Las motocicletas representan el 57% del parque vehicular dominicano.
Continúan circulando en total desorden, incumpliendo leyes y generando caos generalizado en las principales vías del país.
En las calles se observan motos sin luces, sin placa, en vía contraria, sobre aceras, violando semáforos y usando celulares mientras conducen.
A pesar de estas graves violaciones, las autoridades suelen ignorar la situación.
Permitiendo que el desorden aumente y se normalice sin acciones efectivas para mejorar la seguridad vial.
La Ley 63-17 exige placas visibles, números en cascos y chalecos, prohibición de transportar menores de ocho años y límite de dos personas por motocicleta.
La normativa también prohíbe las motocicletas en túneles y elevados.
Las violaciones constantes demuestran un incumplimiento generalizado que pone en riesgo a todos los ciudadanos.
Las carreras clandestinas continúan aumentando en diversas vías del país, generando un peligro evidente y exponiendo a conductores y peatones a situaciones extremadamente riesgosas diariamente.
Aunque el desorden crece, las autoridades priorizan imponer cascos certificados.
Una medida válida, pero insuficiente frente a un caos vial que nadie parece dispuesto a controlar.
