Cada tercer lunes de enero, Estados Unidos honra a Martin Luther King Jr., líder bautista cuyo movimiento por los derechos civiles transformó la historia nacional.
En 2026 se cumplen cuarenta años desde la primera celebración federal del festivo, aniversario que invita a revisar tensiones y significado del legado de King.
La idea de un festivo nacional surgió cuatro días después de su asesinato en 1968, impulsada por el congresista demócrata John Conyers de Michigan.
El Día de Martin Luther King Jr. en Estados Unidos: cuarenta años de conmemoración y disputa por su legado
Durante quince años enfrentó resistencia por argumentos económicos y tradición, hasta que en 1979 con apoyo de Jimmy Carter y 300.000 firmas llegó al pleno.
El impulso definitivo vino de activismo y cultura popular, con Stevie Wonder componiendo Happy Birthday en 1980 y Coretta Scott King reuniendo seis millones firmas.
En 1983 más de 100.000 personas marcharon hacia el Monumento a Washington exigiendo aprobación de la ley, tras áspero debate en el Senado estadounidense.
Ronald Reagan firmó la ley el 2 de noviembre de 1983, acompañado por Coretta Scott King, pese a haber sido opositor declarado anteriormente.
La primera celebración nacional ocurrió el 20 de enero de 1986, aunque solo diecisiete estados habían adoptado el festivo, generando controversias posteriores.
Arizona rechazó el festivo en 1990 y perdió la sede del Super Bowl de 1993, con coste estimado de quinientos millones dólares.
En Alabama y Mississippi, el festivo se celebra junto al Robert E. Lee Day, con intentos legislativos fallidos para separar ambas conmemoraciones históricas.
En 1994, Bill Clinton convirtió el MLK Day en Día Nacional del Servicio, promoviendo acción comunitaria en educación, salud y vivienda cada enero.
Las conmemoraciones de 2026 incluyen marchas, conciertos y actos académicos, con servicio oficial en la Historic Ebenezer Baptist Church de Atlanta, Georgia.
Críticos denuncian el suavizamiento del legado de King, reducido a su discurso I Have a Dream, ignorando su postura contra guerra y capitalismo.
King murió con aprobación del 25% y considerado peligroso por el FBI; hoy el 96% de estadounidenses valora positivamente su figura histórica.
Entre esas cifras hay cuarenta años de conmemoración institucional y disputa constante sobre el verdadero sentido de su lucha por justicia y equidad.
