domingo, abril 26

América Latina y el Caribe crecerá 2,1% en 2026, según informe del BID, reflejando resiliencia económica en medio de incertidumbre global y desafíos persistentes.

El análisis del BID destaca que acelerar crecimiento inclusivo requerirá marcos macroeconómicos sólidos, reformas estructurales ambiciosas y aprovechar oportunidades tecnológicas y de materias primas.

La proyección refleja desaceleración gradual respecto al 2,2% registrado en 2025, aunque mercados laborales mantienen bajos niveles de desempleo y confianza inversora mejoró.

El informe señala que inflación contenida y costos de endeudamiento históricamente bajos fortalecen estabilidad macroeconómica, con diferencial soberano cayendo a 209 puntos básicos en 2025.

A pesar de avances, deuda pública elevada y mayores pagos de intereses presionan finanzas públicas, limitando capacidad de cerrar brechas de ingresos regionales.

Laura Alfaro Maykall, economista jefe del BID, destacó necesidad de fortalecer finanzas públicas, impulsar productividad y aprovechar digitalización, inteligencia artificial y energía limpia.

La región posee abundantes reservas de minerales críticos como litio, cobre y tierras raras, posicionándose estratégicamente en cadenas de valor globales futuras.

El informe advierte que riqueza natural no garantiza desarrollo sostenible, requiriendo instituciones sólidas, gobernanza ambiental robusta y marcos fiscales disciplinados para aprovechar oportunidades.

Los mercados laborales mejoraron en 2025, con desempleo acercándose a mínimos recientes y mayor participación femenina, aunque productividad sigue limitada por factores demográficos.

Sostener crecimiento dependerá de productividad y formación digital, destacando inteligencia artificial como habilidad más demandada, con 7% de vacantes mencionando IA en 2025.

La deuda pública promedio se sitúa en 59% del PIB, con proyecciones entre 57% y 66% para 2028, según escenarios del BID.

El informe enfatiza postura monetaria neutral y políticas que promuevan competencia, integración regional y cadenas de valor sofisticadas para impulsar productividad y resiliencia.

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