martes, marzo 10

Los ataques contra infraestructuras petroleras iraníes causarán daños duraderos en extensas áreas geográficas debido a la contaminación del suelo y del agua potable.

El informe titulado Lluvia Negra señala que la ciudad de Teherán es vulnerable a la mala calidad del aire por su densa población actual.

La Organización Mundial de la Salud advirtió que la capital amaneció envuelta en una nube tóxica compuesta por una peligrosa mezcla de lluvia y humo.

El director de la organización Tedros Ghebreyesus afirmó que esta situación supone un grave peligro para niños y personas con enfermedades respiratorias previas hoy.

Los contaminantes de los incendios petroleros han entrado en los sistemas de drenaje afectando potencialmente las aguas superficiales y subterráneas de la región afectada.

La geografía de Teherán agrava el problema al situarse en una cuenca que atrapa las partículas tóxicas impidiendo la circulación natural del aire limpio.

El humo contiene monóxido de carbono y metales traza que se filtran incluso dentro de los edificios afectando la salud de quienes permanecen resguardados.

Expertos advierten que las partículas de carbono negro podrían llegar hasta los glaciares de Siberia acelerando el calentamiento global de manera muy preocupante ahora.

El Observatorio de Conflictos y Medio Ambiente subraya la importancia de monitorear estos efectos climáticos acumulativos para proteger los ecosistemas y cultivos internacionales.

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