La salida del mandatario Miguel Díaz-Canel del poder es uno de los ejes principales de las negociaciones actuales entre Estados Unidos y Cuba.
La administración de Donald Trump condicionó cualquier acuerdo posible a la salida definitiva del líder cubano del frente del régimen en la isla caribeña.

Washington busca forzar un cambio en la cúpula cubana sin demandar inicialmente el desmantelamiento total del sistema comunista que gobierna hace seis décadas.
Donald Trump afirmó recientemente que sería un gran honor liberar a Cuba sugiriendo que podría tomar medidas contundentes según su propio criterio político.
El régimen de La Habana explora alternativas para ejecutar un relevo institucional que no parezca una imposición directa dictada por el gobierno estadounidense.
Las conversaciones ocurren tras meses de crisis energética y sanciones económicas que han provocado apagones generalizados y escasez de combustible en todo el país.
Estados Unidos también exige la liberación de los presos políticos y la apertura de la economía nacional a la inversión extranjera de capital norteamericano.
Aunque Díaz-Canel deje el cargo el poder real permanece bajo el control de la familia Castro y del conglomerado militar que maneja el turismo.
