Los Institutos Nacionales de la Salud recomiendan que todas las personas realicen entrenamiento de resistencia al menos dos veces por semana. Esta práctica incluye el uso de máquinas, pesas libres, bandas elásticas o ejercicios con el propio peso corporal.
El profesor Brad Schoenfeld, especialista en ciencias del ejercicio en el Lehman College de Nueva York, afirma que el entrenamiento de fuerza reduce el riesgo de enfermedades cardíacas, mejora la movilidad y ayuda a controlar la presión arterial. Además, investigaciones recientes sugieren que las mujeres podrían beneficiarse incluso más que los hombres, ya que el levantamiento de pesas previene la osteoporosis y la pérdida muscular asociada a la edad.
“En definitiva, el entrenamiento de resistencia es una cura para todo tipo de problemas”, aseguró Schoenfeld.
El miedo, la inseguridad y los estigmas: ¿por qué muchas mujeres no levantan pesas?
A pesar de los beneficios, muchas mujeres siguen evitando la zona de pesas. Elisabeth Bradley lo vivió en carne propia cuando, en su primer año universitario, fue la única mujer en el gimnasio de la Universidad Estatal de San Diego. La intimidación la llevó a refugiarse en el área de cardio, un patrón común entre mujeres que sienten que “no encajan” en espacios dominados por hombres.
Daisy Arauza, madre de dos hijos en California, reconoce que le gustaría entrenar fuerza, pero la falta de confianza y el desconocimiento sobre el uso de pesas la frenan. “Pienso en gente que ya está en mejor forma. Siento que tengo que encajar en ese estereotipo antes de entrenar frente a otros”, dijo.
El estigma también influye. Muchas mujeres crecieron con la idea de que la delgadez es el objetivo final y temen “verse demasiado musculosas”. Schoenfeld aclara que esto es un mito: ganar grandes cantidades de masa muscular es difícil para cualquier persona, especialmente para las mujeres, que tienen niveles más bajos de testosterona.
Cómo pueden ayudar los gimnasios y qué pueden hacer las mujeres
Tras superar su primera mala experiencia, Bradley recibió apoyo de un compañero que le enseñó los fundamentos del levantamiento de pesas. Esa guía la motivó a fundar Girl Gains, un club femenino de entrenamiento de fuerza con presencia en decenas de universidades estadounidenses.
Según la científica del comportamiento Michelle Segar, de la Universidad de Michigan, los gimnasios deben crear entornos más acogedores y ofrecer orientación clara, realista y libre de estereotipos. Las sesiones introductorias pueden ser útiles, siempre que no se enfoquen en la apariencia física, sino en cómo el ejercicio hace sentir a las mujeres.
La comunidad también marca la diferencia. “Una de las cosas que siempre decimos es: ‘¡Te ves genial!’”, comenta Bradley sobre el ambiente de apoyo que promueven.
Gimnasios exclusivos para mujeres y servicios de guardería
Algunas mujeres prefieren entrenar en espacios solo para mujeres, donde se sienten más seguras y concentradas. En el gimnasio Goddess Gym, en Peterborough (Inglaterra), Charlie Sturgeon asegura que allí encuentra un ambiente más cómodo y libre de miradas incómodas.
Otros centros buscan atraer a más mujeres ofreciendo servicios de guardería, una necesidad clave para madres como Michelle Kozak, de Phoenix, quien canceló su membresía cuando su gimnasio dejó de ofrecer este servicio.
“No quiero que el gimnasio defina toda mi personalidad. Solo quiero tener tiempo para priorizar mi salud”, afirmó.
