domingo, marzo 29

El papa León XIV convirtió la misa del Domingo de Ramos de este veintinueve de marzo en un mensaje frontal contra la violencia mundial.

Desde el Vaticano el pontífice presentó a Jesucristo como el Rey de la paz y defendió una lectura del Evangelio que rechaza la fuerza.

Uno de los ejes más potentes del mensaje fue el contraste entre Cristo y la lógica de la violencia que impera en la actualidad.

El Papa recordó que Jesús entra en Jerusalén montado en un asno símbolo de humildad y no como un líder militar de gran escala.

León XIV situó una idea clave de su homilía afirmando que la violencia no resuelve el mal sino que lo multiplica en el mundo.

El tramo más contundente llegó cuando el Papa advirtió que Dios no puede ser instrumentalizado para justificar enfrentamientos armados entre las naciones hoy.

El pontífice recordó que el Señor rechaza la oración de quienes tienen las manos llenas de sangre según la denuncia contra toda manipulación religiosa.

Cristo sigue clamando desde la cruz y ese grito exige misericordia fraternidad y desarme absoluto para garantizar la paz de toda la humanidad.

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