viernes, abril 3

Monika Devi lleva una semana haciendo fila para conseguir una bombona de gas en Noida una ciudad satélite de Nueva Delhi en la India.

La guerra en Irán ha provocado una escasez nacional de gas licuado de petróleo en la nación más poblada del mundo durante este año actual.

India importa la mayoría de su combustible a través del estrecho de Ormuz y actualmente muchas familias deben cocinar con leña por la crisis.

El Gobierno mantiene las tarifas domésticas reguladas para proteger a los habitantes del alza global de precios causada por el conflicto bélico en curso.

Las autoridades niegan la existencia de un desabastecimiento oficial pero las filas en los puntos de distribución son cada vez más largas y agotadoras.

Muchos trabajadores no pueden asistir a sus empleos por pasar horas esperando el camión repartidor que pocas veces llega a su destino final hoy.

Las reservas en línea de bombonas aumentaron drásticamente esta semana aunque lograr una cita digital no garantiza recibir el cilindro de gas en casa.

Los sectores más pobres de la población son los principales afectados ya que no cuentan con suministro por tubería ni con reservas de combustible.

El mercado negro de gas ha tomado fuerza en medio del caos con vendedores informales que cobran hasta cuatro veces el precio regulado estatal.

Las autoridades realizaron miles de redadas e inspecciones sorpresa para frenar la reventa ilegal de este recurso vital para todos los ciudadanos indios.

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