viernes, abril 3

Rafael Mejía perdió su motocicleta Honda CGL ciento veinticinco un martes por la noche mientras se encontraba afuera de un colmado en Villa González.

La moto llevaba un rastreador GPS barato comprado en una ferretería pero el dispositivo dejó de transmitir a los diecisiete minutos del último ping.

El afectado es motoconcho desde hace nueve años en la ruta hacia Santiago y esa unidad representaba actualmente su único ingreso para el sustento.

Miguel Jiménez preside la Coordinadora de Moto Taxis y afirma que la mayoría de los conductores que invierten en rastreadores terminan perdiendo su inversión.

La Policía Nacional registró un robo de motocicleta cada dos horas durante el año pasado acumulando más de cinco mil denuncias en todo el país.

Muchos motoconchos no denuncian los robos en los destacamentos porque sienten que perderán el día de trabajo y que nadie los llamará para informar.

El problema radica en que los aparatos económicos usan redes antiguas y no tienen batería de respaldo propia dependiendo exclusivamente de la batería externa.

Las bandas organizadas desconectan la energía de la moto en los primeros minutos logrando que el sistema de rastreo muera de forma inmediata y definitiva.

Los motoconchos de Santiago tienen un problema de robo que los rastreadores GPS no resuelven

En junio de dos mil veinticinco el Ejército interceptó un camión que llevaba siete motocicletas robadas hacia la frontera con el vecino país Haití.

Jiménez explica que las aseguradoras no ofrecen pólizas contra robo para motores económicos o cobran primas que un motoconcho promedio no puede pagar hoy.

En junio de 2025 el Ejército interceptó un camión Kia en el trayecto de Tirolí, cerca de Dajabón, que llevaba siete motocicletas hacia Haití. Detuvieron a Raúl Antonio Díaz Ferreras y a Kelvin Samuel Durán Cerda, los dos dominicanos, y las motos no tenían papeles de propiedad ni placas visibles. 

Un trabajador que pierde su herramienta de transporte puede tardar más de un año en juntar el dinero necesario para comprar una unidad nueva.

El Ministerio de Interior y Policía anunció que los robos generales bajaron pero las estadísticas muestran que los asaltos a motocicletas siguen en aumento.

Mejía sigue trabajando en una passola vieja prestada por un vecino mientras intenta ahorrar para comprar otra Honda y seguir operando en su ruta.

Esta vez el conductor decidió no comprar un rastreador electrónico y prefiere invertir ese dinero en un candado de alta seguridad para su protección.

El sector del motoconcho emplea a cientos de miles de personas en República Dominicana siendo el transporte principal en muchas zonas donde no llega Omsa.

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