La superestrella de los Dodgers recompensó la dedicación de un niño de ocho años que presenció su práctica bajo un fuerte aguacero.
El partido del domingo entre los Dodgers de Los Ángeles y los Nacionales de Washington, programado para iniciar a la 1:10 p.m. ET, sufrió un retraso debido a las intensas lluvias. Sin embargo, ni el mal clima ni el aguacero que vació las gradas impidieron que Shohei Ohtani realizara su rutina previa al juego.
Mientras la mayoría de los presentes buscaba refugio, Ohtani salió al terreno junto al receptor del bullpen para completar su sesión de lanzamientos a larga distancia y otros ejercicios en terreno plano. Su disciplina sorprendió incluso al personal de seguridad de los Nacionales, que observó incrédulo cómo la estrella japonesa continuaba trabajando bajo la lluvia.
A pesar del clima adverso, una familia permaneció firme detrás del plato: los Cochrane, provenientes de Virginia Beach. Empapados de pies a cabeza, se negaron a abandonar el estadio por una sola razón: cumplir el sueño de Kane, un niño de ocho años y fiel seguidor de los Dodgers, que anhelaba ver de cerca a sus ídolos.
Cuando Ohtani terminó su rutina, en lugar de dirigirse directamente a la cueva, caminó hacia la familia. Kane, que no apartó la mirada del jugador durante toda la práctica, recibió una fotografía junto a su héroe y, como regalo inesperado, la pelota que Ohtani había utilizado.
El pequeño no pudo contener la emoción y sonrió con fuerza mientras sostenía la bola. A su lado, su madre se limpiaba las lágrimas y su padre capturaba el momento con calma. Para Kane, cuyo sueño es convertirse algún día en jugador de Grandes Ligas, la lluvia dejó de importar: había vivido un instante inolvidable.
