Cuba enfrenta el fin del alivio energético tras agotarse el petróleo ruso y encara nuevamente una etapa de apagones prolongados en todo su territorio
El breve alivio que supuso en Cuba el crudo del petrolero ruso que eludió el bloqueo de Estados Unidos está llegando a su fin.
Sin más envíos a la vista la isla mira de nuevo al abismo de los apagones interminables que paralizan la vida y la economía.
Duró menos de un mes el respiro que llevó al país el buque Anatoli Kolodkin cuando atracó el pasado marzo en el puerto Matanzas.
El cargamento de cien mil toneladas de crudo permitió reducir los cortes eléctricos máximos que afectaban a gran parte del territorio de la isla.
Los datos de la Unión Eléctrica evidencian que los apagones diarios oscilaron principalmente entre el treinta y cinco y el cuarenta y cinco por ciento.
Aunque hubo mejoría en La Habana en las provincias se siguen denunciando interrupciones del suministro eléctrico de veinticuatro horas consecutivas o incluso mucho más.
El Gobierno cubano achaca a Estados Unidos la responsabilidad principal en la profunda crisis energética que sufre actualmente todo el pueblo de la isla.
La falta de importaciones impide el funcionamiento de grandes generadores responsables del cuarenta por ciento de la producción eléctrica nacional en el país caribeño.
Estos equipos precisan diésel y fueloil que Cuba sólo puede importar o refinar a partir de crudo comprado en los mercados internacionales de energía.
El ministro Vicente de la O advirtió que los barriles del buque ruso ya se agotan poniendo fin al espejismo energético a finales de mes.
Cuba precisaría importar el crudo de ocho petroleros similares cada mes para satisfacer sus necesidades básicas y estabilizar finalmente el sistema eléctrico nacional.
Un segundo petrolero ruso llamado Universal navega actualmente por el Atlántico pero su llegada podría retrasarse al menos hasta finales del mes de mayo.
La isla produce cuarenta mil barriles diarios de petróleo nacional pero requiere otros sesenta mil adicionales provenientes del exterior para cubrir su demanda total.
Organismos internacionales prevén una caída del producto interno bruto superior al seis por ciento este año debido a la fuerte crisis económica estructural.
La escasez de alimentos y medicinas junto a la inflación y la emigración masiva han causado grandes daños en el tejido social del pueblo cubano.
