lunes, mayo 4

La Habana. — Cuba encara este lunes una de las jornadas más críticas de su crisis energética reciente, con un apagón que afectará simultáneamente al 45 % del territorio nacional, según estimaciones de la Unión Eléctrica (UNE). La combinación de un sistema obsoleto, falta de combustible y la inminente desaparición del alivio temporal que dejó un petrolero ruso en marzo vuelve a colocar a la isla al borde del colapso energético.

Déficit eléctrico supera los 1.300 MW

La UNE proyecta para el horario de mayor demanda —entre la tarde y la noche— una capacidad de generación de 1.730 MW, frente a una demanda máxima de 3.100 MW. Esto deja un déficit de 1.370 MW, mientras que la afectación real —lo que se desconectará para evitar un apagón desordenado— alcanzará 1.400 MW.

Termoeléctricas fuera de servicio

Seis de las 16 unidades termoeléctricas del país están fuera de operación por averías o mantenimiento. Estas plantas, responsables del 40 % del mix energético, funcionan con crudo nacional y no dependen del combustible importado.

Motores de generación aún limitados

Otro 40 % del sistema depende de motores que requieren diésel y fueloil importado. Estas unidades fueron paralizadas en enero por el bloqueo petrolero estadounidense y solo han vuelto a operar parcialmente tras la llegada del petrolero ruso en marzo.

El combustible ruso se agota y no hay otro envío previsto

El Gobierno cubano había advertido que el combustible ruso alcanzaría solo hasta finales de abril. En los últimos días, la población ha percibido un aumento progresivo de los apagones, mientras no existe previsión de que otro buque llegue en el corto plazo.

El 20 % restante del mix energético proviene de gas y fuentes renovables, especialmente solar, impulsada recientemente con apoyo chino.

Un sistema eléctrico al borde del colapso

Expertos coinciden en que la red eléctrica cubana está obsoleta y arrastra un déficit crónico de inversiones. Estudios independientes calculan que el país necesitaría entre 8.000 y 10.000 millones de dólares para recuperar su sistema energético.

El Gobierno, por su parte, insiste en que las sanciones de Estados Unidos constituyen una “asfixia energética” que agrava la crisis.

Impacto social y económico

Los apagones prolongados afectan la actividad económica, la producción industrial, el comercio y la vida cotidiana. En varias provincias, los cortes superan las 12 horas diarias, mientras la población enfrenta dificultades para conservar alimentos, acceder a servicios básicos y mantener la actividad laboral.

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