La peor versión ofensiva de San Francisco en 143 años
Los Gigantes de San Francisco atraviesan el peor inicio de temporada en sus 143 años de historia, con récord de 14-23, y la frustración crece dentro y fuera del clubhouse. A pesar de manejar una de las nóminas más altas de MLB —US$181.3 millones, la sexta de toda la liga— el equipo exhibe una ofensiva colapsada que lo mantiene en el último lugar en casi todas las métricas clave.
San Francisco es último en carreras anotadas (115), jonrones (23) y OPS (.637), además de liderar la liga en ponches (293) y mostrar una pobre disciplina en el plato con solo 72 bases por bolas.
Devers y Adames, bajo presión por sus contratos millonarios
Rafael Devers: caída en el swing y números alarmantes
El dominicano Rafael Devers, dueño de uno de los contratos más altos del club, vive un inicio de temporada crítico. Su WAR de -0.7 lo coloca como el segundo peor jugador de posición en MLB, mientras su OPS de .593 refleja una caída severa en su producción.
Los datos también muestran una reducción en la velocidad de su swing:
- 73.4 mph en 2023
- 71.2 mph en 2026
Devers reconoció a ESPN que no es el inicio que esperaba, pero aseguró que “todo se va a enderezar”.
Willy Adames: lejos del nivel que mostró en 2025
El también dominicano Willy Adames, firmado por US$182 millones por seis años en 2024, tampoco ha respondido a la inversión. Tras una sólida temporada 2025 con 30 jonrones y 87 remolcadas, su producción en 2026 se desploma:
- Promedio: .194
- OPS: .565
Su bajo rendimiento agrava la crisis ofensiva de un equipo que esperaba que ambos lideraran el ataque.
El pitcheo cumple, pero no basta
El cuerpo monticular mantiene una efectividad de 3.96 y limita a los rivales a .236, números respetables dentro de la Liga Nacional. Sin embargo, la falta de apoyo ofensivo convierte cada juego en una cuesta arriba.
Un clubhouse bajo tensión y una afición impaciente
La presión también recae sobre el dirigente Tony Vitello, reclutado desde la NCAA, quien enfrenta críticas por no lograr que la ofensiva despierte. La afición, acostumbrada a la grandeza histórica del club, ya muestra signos de impaciencia.
