Santo Domingo.- La historia política dominicana cambió tras la partida de José Francisco Peña Gómez quien fue el más grande líder de masas de la nación.
Nacido en la Loma del Flaco el líder forjó un carácter de acero frente a la adversidad y los ataques feroces durante su vida.
Peña Gómez murió en su residencia de Cambita Garabitos a causa de un edema pulmonar provocado por el cáncer de páncreas que le afectaba.
La sociedad recibió la triste noticia pasadas las diez de la noche aunque ya circulaban informaciones previas sobre su delicado estado de salud general.
Desde sus humildes orígenes se convirtió en el máximo referente del Partido Revolucionario Dominicano luchando siempre por alcanzar la anhelada justicia social dominicana.

Tras el golpe de estado de mil novecientos sesenta y tres su voz movilizó al pueblo a favor del restablecimiento de la constitución nacional.
Poseía un magnetismo único capaz de agrupar multitudes que ponían en él la esperanza de un cambio real para toda la sociedad dominicana.
Su oratoria ardiente y capacidad de concertación internacional lo posicionaron como una figura de peso global dentro de la reconocida Internacional Socialista mundial.
Fue objeto de intensas campañas de descrédito y ataques racistas que intentaron frenar su ascenso al poder durante las diversas contiendas electorales del país.

Sus exequias en el Estadio Olímpico siguen siendo las manifestaciones de duelo popular más grandes registradas en toda la historia de la región caribeña.
