Washington busca consolidar la distensión tras la cumbre de Pekín
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, invitó formalmente al mandatario chino Xi Jinping a realizar una visita oficial a la Casa Blanca el próximo 24 de septiembre, en un gesto que apunta a reforzar la reciente fase de distensión entre ambas potencias. La propuesta llega apenas días después de la reunión bilateral celebrada en Pekín, donde ambos líderes discutieron temas sensibles como Irán, comercio y tecnología.
Una invitación estratégica en medio de tensiones globales
La Casa Blanca confirmó que Trump extendió la invitación durante una llamada privada con Xi, destacando que Washington considera “esencial” mantener un canal directo de comunicación con Pekín en un momento marcado por conflictos regionales y disputas económicas.
Irán y el comercio, los temas más delicados
En la conversación, Trump insistió en que China debe mantener su compromiso de no enviar armas a Irán, mientras que Xi reiteró que su país apuesta por una solución diplomática a la crisis en Oriente Medio. En materia comercial, ambos mandatarios acordaron continuar las conversaciones para evitar nuevos aranceles y proteger la frágil estabilidad alcanzada en los últimos meses.
Qué se espera de la visita a Washington
Si Xi acepta la invitación, sería su primera visita a Estados Unidos desde el reinicio de las tensiones comerciales y tecnológicas en 2025. Fuentes diplomáticas señalan que la agenda incluiría:
- Seguridad en el estrecho de Ormuz
- Cooperación tecnológica y ciberseguridad
- Revisión de acuerdos comerciales
- Estabilidad en Asia-Pacífico
Señales de una posible nueva etapa
Analistas internacionales consideran que este acercamiento podría marcar un giro significativo en la relación bilateral, especialmente si ambos gobiernos logran avances concretos antes de septiembre. Sin embargo, advierten que las diferencias estructurales entre Washington y Pekín siguen siendo profundas.
Reacciones iniciales
La invitación generó reacciones mixtas en el Congreso estadounidense. Legisladores republicanos celebraron el intento de Trump por “mantener a China bajo control mediante diplomacia firme”, mientras que demócratas pidieron cautela y exigieron transparencia sobre los compromisos que se negocian.
