Japón firmó una de sus actuaciones más contundentes en el Mundial 2026 al golear 4-0 a Túnez en Monterrey, un triunfo que desató una fiesta masiva —y ordenada— en el corazón de Tokio. La victoria, correspondiente al partido número 1,000 en la historia de las Copas del Mundo, dejó a los “Samuráis Azules” a un paso de los dieciseisavos de final.
Dominio absoluto desde el primer minuto
Japón impuso condiciones desde el arranque. Daichi Kamada abrió el marcador al minuto 4, convirtiéndose en el gol más rápido de Japón en una Copa del Mundo.
El equipo dirigido por Hajime Moriyasu mantuvo la presión y amplió la ventaja al 31’ con un potente disparo de Ayase Ueda, quien más tarde firmaría un doblete. Junya Ito selló el 3-0 al 69’, tras una combinación ofensiva que dejó sin respuesta a la defensa tunecina.
Túnez, que estrenaba técnico, no encontró respuestas y quedó matemáticamente eliminado del torneo.
Hinchas japoneses vuelven a dar una lección al mundo
Mientras el equipo brillaba en la cancha, los aficionados japoneses volvieron a destacar por su cultura cívica. Tras el pitazo final, limpiaron las gradas del estadio en Monterrey, una tradición que ya es símbolo de respeto y disciplina.
Este gesto, conocido como gomi hiroi, refleja un principio cultural: “Devuélvelo tal como lo encontraste”. Para los japoneses, el espacio público es responsabilidad de todos.
Tokio explotó de alegría… sin perder el orden
Miles de personas se reunieron en el icónico cruce de Shibuya, donde celebraron la goleada durante los breves segundos en que el semáforo se ponía en rojo. La policía local organizó el flujo de personas con megáfonos para evitar bloqueos y mantener la circulación.
A diferencia de celebraciones caóticas en otras ciudades del mundo, los japoneses mostraron una vez más su capacidad para festejar sin desorden: nada de basura, nada de daños, nada de caos. Solo alegría, banderas y camisetas azules.
Japón, a un paso de los dieciseisavos
Con este triunfo, Japón se coloca segundo del Grupo F, igualado en puntos con Países Bajos y con el pase prácticamente asegurado. Su próximo reto será Suecia, en Dallas, donde buscará sellar su clasificación.
