Los trabajadores de las zonas francas cerraron el 2025 con aumentos salariales modestos que, aun así, no alcanzan para cubrir la canasta familiar. Los datos oficiales muestran que, pese al crecimiento del sector, el poder adquisitivo de operarios y técnicos continúa rezagado.
Los salarios crecieron, pero no al ritmo del costo de vida
El sector de zonas francas registró un desempeño positivo en 2025, con aumentos en exportaciones, inversión, empleos y salarios. Sin embargo, ese crecimiento no se reflejó en la capacidad real de compra de los trabajadores. Los operarios terminaron el año con un salario semanal promedio de RD$5,202, equivalente a RD$20,808 mensuales, lo que solo cubre el 71.4 % del primer quintil de la canasta familiar, cuyo costo alcanzó RD$29,137.89 en diciembre de 2025.
Aunque el salario de los operarios aumentó RD$1,903 en cinco años, el costo del primer quintil de la canasta subió RD$7,345.92 en ese mismo período, ampliando la brecha entre ingresos y gastos básicos.
Técnicos: mejores ingresos, pero aún insuficientes
Los empleados técnicos del sector percibieron un salario semanal promedio de RD$8,935, equivalente a RD$35,740 mensuales. Este monto les permite cubrir únicamente el primer quintil de la canasta básica, pero queda por debajo del segundo quintil y muy lejos de la canasta nacional, que cerró el año en RD$48,541.83.
Un sector que crece, pero no mejora la calidad del ingreso
El Consejo Nacional de Zonas Francas de Exportación (CNZFE) reportó que el sector empleó 200,237 personas en 2025 y mantuvo indicadores económicos en ascenso. Sin embargo, el salario promedio cotizable del sector manufacturero —RD$39,080.62— lo ubicó apenas en la novena posición entre 18 actividades económicas del país.
Entre 2020 y 2025, el Estado dejó de percibir RD$209,847.4 millones por los incentivos fiscales otorgados a las zonas francas, un punto que reaviva el debate sobre la calidad del empleo y la sostenibilidad del modelo.
Brecha salarial y costo de vida: un desafío persistente
Aunque los salarios han mostrado incrementos, el costo de la canasta familiar avanza a un ritmo mayor. Esto mantiene a miles de trabajadores en una situación de vulnerabilidad económica, especialmente a los operarios, cuyo ingreso no cubre ni siquiera la canasta más económica.
El crecimiento del sector no se traduce en mejoras proporcionales para quienes sostienen la producción diaria, lo que evidencia un problema estructural que continúa sin resolverse.
