Un vuelo de Ryanair que cubría la ruta Tesalónica (Grecia) – Memmingen (Alemania) vivió momentos de terror este 10 de julio de 2026, cuando una ventanilla se rompió en pleno aire y un pasajero fue succionado parcialmente hacia el exterior. La aeronave, un Boeing 737-800, regresó de emergencia a Tesalónica y aterrizó sin mayores daños.
La explosión que desató el pánico a bordo
Según testigos, el incidente comenzó con un ruido “como el estallido de una llanta”. Minutos después, los pasajeros notaron que una ventanilla había quedado destrozada y que un hombre estaba siendo empujado hacia el exterior por la diferencia de presión. La situación se volvió crítica: su cabeza, cuello y hombros quedaron fuera del fuselaje, mientras otros viajeros lo sujetaban desesperadamente para evitar que fuera expulsado por completo.
La rápida reacción del pasajero —que mantenía puesto el cinturón de seguridad— y la intervención de médicos que viajaban a bordo evitaron una tragedia mayor.
Qué provocó la rotura de la ventanilla
Las primeras investigaciones apuntan a que un fragmento del motor dañado se desprendió y golpeó el cristal, provocando la rotura inmediata. Medios griegos y europeos confirmaron que el avión sufrió una falla seria en el motor poco después del despegue, mientras sobrevolaba el espacio aéreo de Macedonia del Norte.
Tras el impacto, las mascarillas de oxígeno se desplegaron automáticamente y la tripulación activó los protocolos de emergencia.
Aterrizaje de emergencia y atención médica
Los pilotos declararon emergencia y regresaron a Tesalónica, donde bomberos, ambulancias y personal de seguridad esperaban en pista. El avión aterrizó sin complicaciones y fue trasladado a un área segura para su inspección.
Ryanair informó que un pasajero recibió asistencia médica en tierra y que se dispuso un avión de reemplazo para completar el viaje hacia Alemania.
Investigación en curso
Las autoridades aeronáuticas griegas y europeas investigan el origen del fallo del motor y el desprendimiento del fragmento que impactó la ventanilla. Aunque el fuselaje no sufrió perforaciones, el incidente reaviva el debate sobre el mantenimiento y revisión de aeronaves en rutas comerciales europeas.
