El cantante, animador y productor falleció este martes en su residencia del ensanche Piantini; familiares presumen que sufrió un infarto mientras dormía.
El mundo del entretenimiento dominicano amaneció de luto este martes tras la muerte de Raúl Grisanty, uno de los rostros más queridos de la música, la animación y la televisión nacional. El artista falleció en su residencia del ensanche Piantini, en Santo Domingo, según confirmaron sus familiares.
De manera preliminar, sus parientes presumen que Grisanty sufrió un infarto mientras dormía, aunque la causa oficial será determinada por el Instituto Nacional de Ciencias Forenses (Inacif), conforme a los procedimientos legales.
Un año marcado por problemas de salud
En 2025, Grisanty enfrentó un accidente cerebrovascular (ACV) que lo mantuvo bajo tratamiento médico y en un proceso de recuperación seguido de cerca por colegas, amigos y seguidores que siempre valoraron su trayectoria y carisma.
Su familia permanece a la espera de la intervención del Inacif para completar los trámites correspondientes. Su hijo, Raulito Grisanty, informó que los actos fúnebres se realizarán en la intimidad familiar.
Una carrera que marcó generaciones
Nacido el 14 de diciembre de 1951 en Manzanillo, Montecristi, Raúl Grisanty construyó una carrera artística que abarcó la música, la animación y la producción televisiva. Su estilo cercano, su profesionalismo y su capacidad para conectar con el público lo convirtieron en una de las personalidades más apreciadas del entretenimiento dominicano.
Fue padre de Giannina, Shantelle, Ginny (fallecida) y Raulito Grisanty, quienes hoy encabezan el duelo familiar.
Legado en la televisión y la música
Durante décadas, Grisanty dejó una huella imborrable en la televisión dominicana, participando en múltiples espacios de variedades y proyectos musicales que lo posicionaron como una figura de referencia. Su presencia constante en los medios y su versatilidad artística lo mantuvieron vigente y querido por varias generaciones.
Su partida deja un vacío en un sector que lo vio crecer, reinventarse y mantenerse como un símbolo de cercanía y autenticidad.
