Petro rompe el protocolo y confirma que no estará en la transmisión de mando
El presidente saliente de Colombia, Gustavo Petro, anunció que no asistirá a la ceremonia de posesión de Abelardo de la Espriella el próximo 7 de agosto, una decisión que quiebra una de las tradiciones más sólidas de la política colombiana. Petro afirmó que no puede reconocer la elección de su sucesor porque, según él, estuvo marcada por un fraude electoral que aún no ha sido demostrado ante las autoridades.
“No voy a estar el 7 de agosto en ninguna parte, ni darle la mano; él sabe por qué, porque eso es un fraude”, dijo Petro durante un consejo de ministros televisado, reiterando que considera ilegítimo el resultado de la segunda vuelta presidencial.
Petro insiste en irregularidades y cifra el supuesto fraude en 848.000 votos
El mandatario saliente volvió a señalar que existieron irregularidades en los comicios del 21 de junio. Aunque descartó un fraude “monumental”, aseguró que la manipulación habría sido de 848.000 votos, una cifra que, según él, explicaría la estrecha ventaja de De la Espriella sobre Iván Cepeda. Hasta ahora, no ha presentado pruebas concluyentes que respalden sus acusaciones.
Petro también mencionó presuntas tramas internacionales y empresas tecnológicas vinculadas al proceso electoral, pero ninguna de estas afirmaciones ha sido validada por organismos judiciales o electorales.
La ausencia de Petro altera el protocolo histórico de la posesión presidencial
La decisión del presidente saliente implica que no habrá saludo entre mandatarios ni acompañamiento institucional durante el juramento ante el Congreso, actos que tradicionalmente simbolizan la continuidad democrática en Colombia.
Además, el país sigue a la espera de que el Congreso defina el lugar de la ceremonia, ya que De la Espriella ha solicitado jurar en una guarnición militar y no en el Capitolio Nacional, como dicta la tradición republicana.
Un clima político marcado por tensiones y acusaciones
La relación entre Petro y De la Espriella se ha deteriorado en las últimas semanas. El presidente electo ha denunciado falta de garantías en el proceso de empalme, mientras que Petro insiste en que no reconocerá a su sucesor, aunque asegura que entregará el poder en la fecha prevista.
El país se prepara para un 7 de agosto atípico, con un mandatario saliente que cuestiona la legitimidad del proceso electoral y un presidente electo que busca marcar distancia desde el primer día.
