sábado, julio 25

La sentencia reaviva el conflicto dentro del Cártel de Sinaloa y abre un nuevo frente diplomático con Washington

México vive horas de tensión política y de violencia recrudecida en Sinaloa después de que Estados Unidos condenara a Ismael “El Mayo” Zambada a cadena perpetua, un fallo que no solo marca el cierre de un capítulo histórico del narcotráfico, sino que también reabre dudas sobre el papel que jugó Washington en su captura.

Una guerra interna que no se detiene en Sinaloa

La captura de Zambada en julio de 2024 desató una ruptura profunda dentro del Cártel de Sinaloa, enfrentando a las facciones de Los Chapitos y Los Mayos. Este conflicto ha dejado más de 3.000 asesinatos y miles de desplazados, según reportes recientes, y mantiene a la región en un estado de violencia permanente.

Analistas de seguridad advierten que la caída del histórico líder no frenó la guerra interna; por el contrario, la intensificó. Los herederos de Zambada acusan a los hijos de “El Chapo” de haberlo entregado a Estados Unidos, una versión que sigue alimentando la confrontación.

México exige explicaciones a Washington

La controversia diplomática volvió a encenderse después de que el FBI donara el avión utilizado para trasladar a Zambada a un museo estadounidense, un gesto que México interpretó como una señal de participación directa en la operación.

La presidenta Claudia Sheinbaum afirmó que es “obvia” la intervención de agentes estadounidenses en la captura, pese a que Washington ha negado repetidamente cualquier participación en territorio mexicano. La Fiscalía General de la República (FGR) envió nuevos requerimientos de información para esclarecer el caso.

La sentencia en Nueva York: cadena perpetua y un mensaje político

El juez Brian Cogan, en la corte federal de Brooklyn, formalizó la condena a cadena perpetua contra Zambada, quien se declaró culpable para evitar la pena de muerte. La Fiscalía estadounidense destacó que el capo pasó “cuatro décadas envenenando comunidades” y que la sentencia fue posible gracias a la cooperación bilateral entre ambos países.

Zambada, de 76 años, pidió perdón antes de escuchar el veredicto y llamó a “poner fin a la violencia en México”, reconociendo el daño causado y aceptando su responsabilidad.

Un país atrapado entre la violencia y la incertidumbre

Aunque la condena marca un hito judicial, México sigue enfrentando una realidad compleja:

  • La violencia criminal no ha disminuido.
  • El Cártel de Sinaloa continúa fragmentado.
  • Las dudas sobre la intervención de EE.UU. generan tensiones políticas.

Con los dos líderes históricos del cártel fuera de circulación y la muerte reciente de “El Mencho”, México atraviesa un momento decisivo en su lucha contra el narcotráfico, pero aún lejos de un escenario de estabilidad.

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