miércoles, julio 29

Santiago, RD — 29 de julio de 2026. El Gobierno ruso elevó este miércoles la presión sobre las plataformas digitales al emitir una orden internacional de búsqueda y captura contra Pável Dúrov, fundador y director ejecutivo de Telegram, a quien acusa de “complicidad en terrorismo” y de permitir el uso de la aplicación para coordinar ataques dentro del país.

Acusaciones del Kremlin: terrorismo, sabotaje y uso de bots

La principal agencia de seguridad rusa, el FSB, sostiene que Telegram no eliminó canales, chats y bots presuntamente utilizados por servicios de inteligencia ucranianos y organizaciones extremistas para planificar atentados, sabotajes y agresiones contra infraestructuras y fuerzas de seguridad rusas. Según el FSB, estas herramientas habrían facilitado más de 153,000 delitos desde el inicio de la guerra en Ucrania, incluidos ataques mortales contra civiles y altos mandos militares.

Las autoridades también investigan el uso de un chatbot llamado Dayvinchik/Leo, desde el cual —afirman— se habría captado a adolescentes para actividades de sabotaje.

Dúrov responde y denuncia persecución política

Dúrov, quien reside fuera de Rusia y posee nacionalidad francesa y emiratí, calificó las acusaciones como una persecución política y aseguró que Moscú busca pretextos para restringir el acceso a Telegram. Tras conocerse la orden de captura, la cuenta oficial de Telegram en X publicó una fotografía del empresario alzando el dedo medio, gesto interpretado como una respuesta directa al Kremlin.

El fundador de Telegram mantiene desde hace años un enfrentamiento con el Gobierno ruso por negarse a entregar datos de usuarios, incluidos opositores y activistas ucranianos.

Rusia endurece su control sobre internet

La ofensiva contra Telegram se enmarca en una estrategia más amplia del Kremlin para controlar el ecosistema digital. En los últimos años, Rusia ha bloqueado o restringido plataformas como Twitter, Facebook, Instagram y YouTube, mientras impulsa su propio servicio de mensajería estatal, MAX, que no utiliza cifrado de extremo a extremo y comparte datos con las autoridades.

Telegram, con decenas de millones de usuarios en Rusia, ha sido objeto de intentos de bloqueo desde 2018, aunque la prohibición fue levantada sin explicación en 2020.

Un conflicto que escala y tensiona el panorama digital

La orden de captura contra Dúrov marca un nuevo capítulo en la disputa entre Moscú y las plataformas tecnológicas. Si el empresario fuera detenido en territorio ruso, podría enfrentar cadena perpetua, según medios locales.

Mientras tanto, millones de usuarios rusos continúan accediendo a Telegram mediante VPN, desafiando los intentos del Gobierno de limitar la plataforma.

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