miércoles, agosto 5

Israel emite una orden de desplazamiento forzoso y bombardea una localidad en el sur del Líbano

Santiago, República Dominicana — 5 de agosto de 2026. El Ejército israelí emitió este miércoles una orden de desplazamiento forzoso contra la localidad libanesa de Mansouri, en el sur del país, antes de bombardearla desde el aire en lo que describió como “ataques de precisión”. La acción se produjo en medio de un frágil proceso de negociaciones entre Israel y Líbano, supervisado por Estados Unidos en Roma.

La orden militar y el argumento de Israel

Según el Ejército israelí, civiles se habían desplazado a Mansouri “bajo la protección de las Fuerzas Armadas Libanesas”, donde presuntamente establecieron “un puesto de control en contravención de lo acordado” dentro de la franja ocupada militarmente por Israel en el sur del Líbano. El bombardeo se ejecutó después de que Israel exigiera la evacuación inmediata de la zona.

Una región marcada por la ocupación y los ataques esporádicos

Mansouri forma parte de las localidades que continúan bajo presencia militar israelí desde el inicio del conflicto con Hezbolá en marzo. Aunque las hostilidades han disminuido desde junio, cuando Irán y Estados Unidos firmaron un protocolo que incluye un alto el fuego en Líbano, las autoridades libanesas denuncian que Israel mantiene ataques esporádicos y destruye viviendas en áreas que aún ocupa.

Desplazamiento masivo y crisis humanitaria persistente

La guerra ha provocado el desplazamiento de más de un millón de personas en el Líbano. La ONU informó que 821,077 desplazados han comenzado a regresar a sus regiones desde finales de julio, aunque 360,000 personas siguen sin poder volver a sus hogares. Además, los daños en infraestructura dificultan el acceso al agua para más de 700,000 habitantes del sur del país.

Negociaciones en curso, pero sin freno a la violencia

Israel y Líbano sostienen esta semana una nueva ronda de conversaciones en Roma, con el objetivo de avanzar hacia un cese definitivo de los combates. El acuerdo marco firmado en Washington prevé el desarme de Hezbolá, la retirada progresiva de las fuerzas israelíes y el despliegue del Ejército libanés en la región. Sin embargo, el movimiento chií —designado como organización terrorista por varios gobiernos y responsable de graves violaciones de derechos humanos— rechaza el acuerdo y se niega a deponer las armas.

La orden de desplazamiento forzoso y el bombardeo en Mansouri evidencian que, pese a los esfuerzos diplomáticos, la tensión en el sur del Líbano sigue siendo alta. El conflicto continúa afectando a cientos de miles de civiles, mientras las negociaciones avanzan lentamente y los ataques esporádicos mantienen la región en incertidumbre.

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