viernes, junio 19

El esperado enfrentamiento entre Haití y Brasil este viernes en el Mundial 2026 ha encendido un entusiasmo inusual en un país golpeado por la violencia, la crisis energética y la inestabilidad social. A pesar de las dificultades, miles de haitianos viven el torneo como un respiro emocional y un motivo de orgullo nacional.

Un país dividido entre la pasión por Brasil y el orgullo por su selección

En Haití, la selección brasileña ha sido históricamente admirada. La “canarinha” ocupa un lugar especial en la cultura futbolera del país, lo que genera un ambiente único: muchos haitianos celebran a Brasil con la misma intensidad con la que apoyan a su propio equipo. Sin embargo, este Mundial tiene un significado distinto: Haití vuelve a la Copa del Mundo después de más de 50 años, y la población lo vive como una victoria en sí misma.

En barrios de Puerto Príncipe y otras ciudades, murales, banderas y pantallas gigantes reúnen a miles de aficionados que buscan un momento de alivio frente a la dura realidad cotidiana.

La violencia de pandillas marca el contexto del partido

El entusiasmo futbolero convive con un clima de tensión. Grupos armados han advertido a residentes de zonas bajo su control que eviten celebrar goles de Brasil contra Haití, un reflejo del poder que mantienen las pandillas en varias comunidades.

La crisis energética también afecta la experiencia mundialista: fallas en la central hidroeléctrica de Péligre y la toma armada de instalaciones eléctricas han limitado el acceso a la electricidad, obligando a instalar generadores y antenas para que la población pueda seguir los partidos.

Brasil y Haití: una relación que va más allá del fútbol

El duelo deportivo revive una historia compartida que incluye cooperación militar, misiones de paz y migración. Durante la MINUSTAH, Brasil lideró la misión de estabilización de la ONU en Haití entre 2004 y 2017, desplegando más de 37.500 militares y asumiendo un rol clave en seguridad, asistencia humanitaria y reconstrucción tras el terremoto de 2010.

Ese vínculo histórico explica por qué el partido de hoy se vive con una carga emocional especial en ambos países.

La ONU insiste: “Restablecer la seguridad en Haití es esencial”

Mientras el país celebra el Mundial, la comunidad internacional mantiene la mirada en la crisis humanitaria. El secretario general de la ONU, António Guterres, advirtió esta semana que Haití enfrenta “la crisis más severa del hemisferio occidental” y pidió acelerar el despliegue de la Fuerza de Eliminación de Pandillas, que busca apoyar a la Policía Nacional y recuperar el control territorial.

Guterres agradeció el apoyo de República Dominicana y reiteró que sin seguridad no habrá elecciones ni estabilidad política.

Un partido que simboliza resistencia

Para muchos haitianos, el encuentro contra Brasil representa más que un juego:

  • Es un acto de resistencia emocional.
  • Es una pausa en medio de la violencia.
  • Es una oportunidad para sentirse parte del mundo.

Aunque Haití cayó 1-0 ante Escocia en su debut, el ánimo sigue intacto. La afición confía en que su selección pueda sorprender a una potencia histórica y, al menos por 90 minutos, unir a un país que lucha por recuperar la esperanza.

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