SANTO DOMINGO, RD. — Héctor Jacinto Báez Pérez, uno de los estrategas más influyentes en la historia del baloncesto dominicano, recibirá la inmortalidad como propulsor en el 60.º Ceremonial Especial del Pabellón de la Fama del Deporte Dominicano, programado para el domingo 15 de noviembre. La institución destacó su impacto como jugador, dirigente, técnico y gerente, así como su rol decisivo en el desarrollo del baloncesto nacional.
Un reconocimiento a una carrera que marcó generaciones
El Pabellón de la Fama resaltó que Báez, nacido en La Romana el 12 de diciembre de 1955 y fallecido en 2014, dejó una huella profunda en cada etapa de su trayectoria. Ganó títulos nacionales e internacionales y fue parte de la histórica medalla de plata en los Juegos Panamericanos Santo Domingo 2003, considerada uno de los logros más valiosos del baloncesto dominicano.
Su capacidad para dirigir, formar talento y gestionar equipos lo convirtió en una figura clave dentro y fuera de la cancha. Desde el banquillo y desde las oficinas, Báez impulsó proyectos que fortalecieron las categorías formativas y la selección nacional.
Parte de una clase inmortal con figuras de múltiples disciplinas
El presidente del Pabellón de la Fama, Dionisio Guzmán, informó que Báez se suma a una destacada lista de deportistas y propulsores elegidos para la Clase Inmortal 2026. Entre ellos figuran José Ramón “Cuqui” Reyes (taekwondo), Domingo Saint Hilaire (periodismo), Julio Cross (tenis de mesa), Agustín Brea (árbitro), Andrés Vander Horst (fomento deportivo), Félix “Gallego” Ogando (halterofilia) y Víctor Pascual (boxeo olímpico).
También fueron seleccionados Mariano Reyes (atletismo), Yuderqui Contreras (halterofilia), Winston Royal (baloncesto), y los ex peloteros Ricardo Joseph, Darío Veras, Alex Rodríguez, Rafael Soriano y Johnny Olivo.
Una vida dedicada al baloncesto y a la formación de atletas
Báez brilló como jugador en el Centrobasket Panamá 1977, donde conquistó la medalla de oro con la selección dominicana. En el baloncesto distrital, defendió los colores de San Lázaro y San Carlos, dos clubes emblemáticos del país.
Tras formarse en Manhattan College y Fordham University, y completar una maestría en Administración Deportiva en la Universidad de Syracuse, regresó al país para impulsar un programa de desarrollo juvenil que transformó la estructura competitiva del baloncesto dominicano. Su liderazgo llevó a la selección juvenil a conquistar la plata en el Centrobasket de 1994 y a clasificar al Panamericano de ese mismo año.
Un legado que trasciende el tiempo
La exaltación póstuma de Héctor Báez reconoce una vida dedicada al deporte, a la formación de atletas y al fortalecimiento institucional del baloncesto dominicano. Su visión, disciplina y capacidad de liderazgo continúan inspirando a generaciones de entrenadores y jugadores.
