lunes, marzo 30

Orlando encaja un histórico 31-0 y cae por 52 puntos ante unos Raptors que no tuvieron piedad

Los Orlando Magic viajaron a Toronto con la intención de recuperar sensaciones después de frenar su racha negativa hace apenas tres días. El inicio parecía prometedor: se adelantaron 14-20 y mostraron energía en ambos lados de la cancha. Sin embargo, ese impulso se evaporó de forma abrupta y dio paso a uno de los episodios más humillantes que la NBA ha visto en las últimas tres décadas.

En solo siete minutos, el marcador reveló una realidad devastadora. Orlando seguía con 20 puntos, pero Toronto había desatado una avalancha ofensiva que cambió por completo el rumbo del partido. Los de Jamahl Mosley encajaron un parcial de 31-0, el peor jamás registrado desde que existe el sistema de play-by-play (1997-98), según datos oficiales de la liga.

Ese golpe psicológico dejó prácticamente sentenciado el encuentro al inicio del segundo cuarto. Los Magic, ya tocados anímicamente, no encontraron respuestas ni actitud para frenar la caída libre que se avecinaba.

Toronto, consciente de su superioridad, no levantó el pie del acelerador. El equipo de Darko Rajaković aprovechó cada posesión para ampliar la brecha y exhibir su físico, agresividad y ritmo. Llegaron a colocarse 56 puntos arriba y cerraron la noche con un contundente 139-87, la derrota más dura de Orlando en toda la temporada.

Mientras los Raptors celebraron una victoria coral —ocho jugadores terminaron en dobles dígitos— que los acerca a la pelea por los playoffs, los Magic tocaron fondo en una campaña que prometía mucho más. A pesar del desastre, el equipo aún conserva la octava posición del Este, aunque actuaciones como esta siembran dudas sobre su capacidad real para competir en la postemporada.

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