viernes, junio 19

Santiago, RD — El neozelandés Sarpreet Singh escribió su nombre en la historia del fútbol al convertirse en el primer jugador sij en disputar una Copa del Mundo, un logro que trasciende lo deportivo y que ya inspira a millones dentro y fuera de su comunidad.

Un debut que rompe barreras en el Mundial 2026

Singh, de 27 años, debutó en el empate 2-2 entre Nueva Zelanda e Irán, celebrado en el Estadio de Los Ángeles. El mediapunta fue titular y jugó 92 minutos en un partido marcado por el doblete de Elijah Just para los “All Whites”.

El futbolista nació en Auckland, en una familia originaria del Punjab, región del norte de India, y su presencia en el torneo se ha convertido en un símbolo de representación para los más de 25 millones de fieles sij en el mundo.

“Significa mucho para mi gente y mi comunidad”

Durante la concentración en California, Singh expresó el peso emocional de este momento:

“Significa mucho para mí, para mi gente, para mi familia y para mi comunidad”, afirmó el jugador, quien espera que su participación abra puertas a nuevas generaciones de futbolistas del sur de Asia.

El mediocampista aseguró que su objetivo es inspirar a jóvenes de ascendencia india y punjabí a perseguir carreras profesionales en el fútbol:

“Estoy muy feliz de ser el primero y de abrir el camino para quienes vienen detrás. Espero ver a muchos más Singh, muchos más sijs y jugadores de herencia india llegando a este nivel”.

De Nueva Zelanda a Europa: una carrera en ascenso

Formado en Onehunga Sports y Wellington Phoenix, Singh se consolidó como una de las grandes promesas del fútbol neozelandés antes de dar el salto a Europa. Su talento llamó la atención del Bayern de Múnich, que lo fichó en 2019, experiencia que le permitió crecer en el fútbol de élite.

Actualmente, Singh continúa siendo una pieza clave para la selección de Nueva Zelanda, con cerca de 30 partidos internacionales desde su debut en 2018.

Un referente para la comunidad sij en el deporte mundial

Aunque muchos hombres sij conservan símbolos tradicionales como el turbante o el cabello sin cortar, Singh no los utiliza, pero mantiene un fuerte vínculo con su identidad cultural. Su apellido, “Singh”, significa “león”, un símbolo de orgullo dentro de la comunidad.

Su participación en el Mundial 2026 representa un avance significativo en la diversidad del fútbol internacional y un mensaje claro: el talento no tiene fronteras culturales ni religiosas.

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