Stephen Curry volvió a la acción con una actuación explosiva tras perderse 27 partidos por lesión. Aun así, su brillante regreso no evitó la derrota de los Golden State Warriors frente a los Houston Rockets, que se impusieron 117-116 en un cierre dramático.
Stephen Curry regresó el domingo por la noche con la magia que lo caracteriza. Después de ausentarse 27 partidos por una persistente lesión en la rodilla, el base de los Golden State Warriors retomó su nivel habitual desde el primer minuto. Sin embargo, su impacto no bastó para evitar la derrota ante los Houston Rockets.
Houston aseguró el triunfo 117-116 gracias a una canasta decisiva de Alperen Sengun en los segundos finales, justo después de que Golden State recuperara la ventaja momentáneamente.
Curry salió desde el banquillo por primera vez en temporada regular desde la campaña 2011-12 y terminó con 29 puntos, producto de 11 de 21 tiros de campo y 5 de 10 en triples, en apenas 26 minutos. El estelar armador tuvo la oportunidad de ganar el partido con un lanzamiento sobre la bocina desde la parte superior del arco, pero el balón no entró.
Un regreso diferente
El encuentro también marcó un momento especial: fue la primera vez que Stephen Curry compartió la cancha con su hermano Seth Curry como compañeros en los Warriors.
El dos veces MVP ingresó al partido poco antes de los cinco minutos del primer cuarto y recibió una ovación de pie por parte de los aficionados en el Chase Center, quienes celebraron su esperado regreso.
