martes, abril 21

Tras ataque militar de Washington y detención de Nicolás Maduro, Donald Trump insiste en que grandes petroleras estadounidenses vuelvan a extraer petróleo venezolano.

Sin embargo, expertos señalan que dentro de la industria petrolera el ánimo es cauteloso, lejos del entusiasmo que sugiere el discurso político presidencial.

La incertidumbre sobre futuro de Venezuela y alta inversión requerida para recuperar niveles de producción noventeros mantienen a grandes compañías alejadas del país.

Venezuela posee mayores reservas probadas de crudo del mundo, 303.000 millones de barriles, equivalentes al 17% global, principalmente en la Faja del Orinoco.

En los años noventa, Venezuela producía 3,5 millones de barriles diarios; hoy apenas ronda el millón, tras sanciones internacionales y crisis económica prolongada.

Revivir sector petrolero requeriría inversión anual de entre 8,000 y 9,000 millones de dólares por 14 años, según análisis de Rystad Energy.

Mark Jones, catedrático de Universidad Rice, explicó que horizonte temporal para inversión petrolera en Venezuela se mide en décadas, no en años.

Chevron es única petrolera estadounidense con operaciones en Venezuela, tras nacionalización de Hugo Chávez en 2007 que obligó a extranjeras a aceptar control estatal.

Incluso con Chevron, que aporta 27% de producción nacional, Venezuela sigue siendo actor marginal con menos del 1% del suministro mundial.

Expertos aseguran que leve aumento de producción venezolana tendría impacto mínimo en mercado y precios, especialmente con petróleo a 69 dólares promedio.

Jones indicó que parte importante de base política de Trump rechaza intervención extranjera, y presidente intenta calmarla diciendo que beneficia economía estadounidense.

Incertidumbre política, pasado de nacionalizaciones y bajo precio del barril mantienen a ExxonMobil y ConocoPhillips escépticas sobre regresar a Venezuela.

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