El tres de abril de mil ochocientos cinco la ciudad de Moca vivió uno de los episodios más sangrientos de la historia dominicana actual.
Tropas haitianas que se retiraban hacia su territorio tras fracasar en el cerco a Santo Domingo arrasaron con comunidades indefensas en su camino violento.
Antes de llegar a Moca las fuerzas comandadas por los generales Enrique Cristóbal y Jean-Jacques Dessalines habían saqueado y quemado el municipio Monte Plata.
Al entrar en Moca pasaron a cuchillo a sus habitantes y luego incendiaron las viviendas dejando una huella imborrable de dolor y gran destrucción.
La iglesia del pueblo se convirtió en escenario de horror donde los altares los archivos y el reloj público reducidos a cenizas totales.
Las crónicas señalan que prácticamente toda la población asesinada y solo dos personas sobrevivieron porque sus cuerpos quedaron ocultos bajo los cadáveres apilados.
La violencia se extendió también a Santiago de los Caballeros y San José de las Matas donde se repitieron las atrocidades contra los civiles dominicanos.

El contexto de esta tragedia se remonta al cerco de Santo Domingo iniciado el ocho de marzo de mil ochocientos cinco por el ejército haitiano.
Tras tres semanas de resistencia y la llegada de refuerzos franceses los haitianos decidieron retirarse sembrando el terror en las poblaciones del Cibao central.
La Matanza de Moca quedó registrada como uno de los episodios más dolorosos de la historia nacional y un recordatorio de la fragilidad humana.
