La principal instalación deportiva y de espectáculos del Cibao se deteriora mientras otras ciudades reciben millonarias inversiones, si Santiago aspira a consolidarse como la capital del turismo de eventos, la intervención de la Gran Arena del Cibao dejó de ser una opción para convertirse en una necesidad impostergable.
Han pasado 18 años desde que el entonces presidente Leonel Fernández entregó al país una de las obras deportivas más emblemáticas de la región Norte: la Gran Arena del Cibao, resultado de la remodelación integral del antiguo Palacio de los Deportes Doctor Óscar Gobaira, con una inversión cercana a los RD$500 millones, una cifra considerable para la época.
Aquella inauguración marcó un antes y un después para Santiago, la ciudad pasó a contar con una instalación moderna, capaz de albergar eventos deportivos nacionales e internacionales, conciertos multitudinarios, graduaciones, convenciones, ferias y espectáculos de primer nivel.
Sin embargo, el tiempo no perdona, dieciocho años después, la realidad es otra, hoy, la Gran Arena del Cibao evidencia un deterioro progresivo que ya no puede ocultarse con reparaciones aisladas o intervenciones menores, aunque se han realizado algunos trabajos puntuales, como mejoras en el parqueo y adecuaciones internas, la infraestructura necesita una renovación profunda.
El problema más evidente es la climatización
Quienes asisten a eventos en la Arena conocen de primera mano las altas temperaturas que se registran en el interior de la instalación, el sistema de aire acondicionado ha quedado obsoleto y resulta insuficiente para un recinto que recibe miles de personas cada semana.
No se trata únicamente de comodidad, se trata de competitividad, ninguna ciudad que aspire a posicionarse como destino para grandes eventos puede ofrecer un escenario con limitaciones de esa magnitud.
Paradójicamente, mientras Santiago espera, en Santo Domingo se ejecuta una transformación histórica del antiguo Palacio de los Deportes Virgilio Travieso Soto, hoy Arena Banreservas, con una intervención integral que la convertirá en uno de los recintos más modernos del Caribe.
Asimismo, el ministro de Deportes, Kelvin Cruz, anunció recientemente la construcción de una nueva Arena en La Vega, con una inversión superior a los RD$1,000 millones, además del remozamiento del Palacio Fernando Teruel, que será especializado para competencias de voleibol, ambas iniciativas son positivas y necesarias.
Pero inevitablemente surge una pregunta: ¿Cómo es posible que Santiago, considerada el motor económico del Cibao y la segunda ciudad más importante del país, continúe esperando una intervención de la principal instalación deportiva y de eventos de toda la región?
La Gran Arena del Cibao no es únicamente la casa del baloncesto, allí se celebra el Torneo de Baloncesto Superior de Santiago, considerado por muchos el torneo más exitoso y organizado de la República Dominicana.
También es sede de Los Metros de Santiago en Liga Nacional de Baloncesto (LNB), campeonatos nacionales e internacionales, actividades escolares, graduaciones universitarias, convenciones empresariales, eventos religiosos y conciertos de artistas nacionales e internacionales, es, sin discusión, el principal centro de espectáculos bajo techo de toda la región Norte.
Y precisamente por el deterioro de sus condiciones, algunos productores han comenzado a buscar alternativas, en los últimos meses, eventos musicales de gran convocatoria han sido trasladados al Estadio Cibao, no necesariamente porque sea el escenario ideal, sino porque la Arena ya no ofrece las condiciones técnicas y de comodidad que exige el mercado del entretenimiento.
Eso representa una señal de alarma
Santiago vive uno de los momentos de mayor crecimiento de su historia, la expansión hotelera es evidente, el Monorriel avanza, el teleférico ya forma parte del sistema de movilidad, nuevos proyectos inmobiliarios transforman la ciudad y sobre todo el turismo médico continúa creciendo.
Y las autoridades promueven con insistencia el turismo MICE (reuniones, incentivos, congresos y exposiciones) como uno de los grandes ejes del desarrollo económico, pero resulta contradictorio hablar de convertir a Santiago en la capital de los grandes eventos cuando su principal recinto presenta limitaciones que afectan la experiencia de organizadores y asistentes.
Una ciudad que aspira a competir con destinos internacionales necesita escenarios modernos, funcionales, seguros y tecnológicamente actualizados, no basta con pintar paredes o reparar filtraciones, con baños totalmente deteriorados.
La Gran Arena del Cibao requiere una intervención integral, modernizar completamente su sistema de climatización, renovar sus butacas, sobre todo actualizar iluminación y sonido, adecuar áreas VIP, mejorar los espacios para prensa y transmisiones, incorporar tecnología de última generación, reforzar su estructura y convertirla nuevamente en un orgullo para Santiago y para todo el país.
Hace algún tiempo, el administrador general del Banco de Reservas, Samuel Pereyra Rojas, anunció la intención de respaldar importantes mejoras para la Arena, incluyendo precisamente el sistema de climatización, esa promesa no debe quedarse en anuncios y mas cuando el actual administrador del Banco de los Dominicanos el doctor Leonardo Aguilera es de oriundo y residente en esta ciudad.
Hoy más que nunca necesita traducirse en hechos, la inversión en infraestructura deportiva no es un gasto, es una apuesta al desarrollo económico, al turismo, al entretenimiento, al deporte y a la generación de empleos.
Cada concierto, cada torneo, cada graduación y cada convención moviliza hoteles, restaurantes, transporte, comercios y cientos de pequeños negocios.
La Arena genera economía, genera ciudad, y oportunidades, desde Cibao Noticias levantamos la voz para solicitar que la Gran Arena del Cibao sea incluida entre las prioridades nacionales de infraestructura deportiva, no como un privilegio para Santiago, sino como un acto de justicia con una región que aporta de manera decisiva al desarrollo económico del país.
Porque si Santo Domingo merece una Arena Banreservas de primer nivel y La Vega contará con una nueva instalación moderna, Santiago también merece una Gran Arena del Cibao a la altura de su presente y de su futuro. El Cibao no puede seguir esperando, la transformación debe comenzar ahora.
