lunes, abril 20

Una Navidad en silencio: el Anfiteatro de Puerto Plata, entre la expectativa y la inacción

Puerto Plata,. – El Anfiteatro de Puerto Plata, uno de los principales símbolos culturales y turísticos de la costa norte, vive una Navidad marcada por el silencio y la inactividad,

en contraste con las expectativas generadas tras la reciente designación de un nuevo patronato mediante decreto presidencial.

Lejos de una agenda artística dinámica que devolviera el brillo y la mística que durante años caracterizaron este escenario, la ciudadanía se ha encontrado con un espacio cerrado a la vida cultural,

sin conciertos, espectáculos ni propuestas públicas que animen una de las épocas más significativas del año.

La ausencia total de actividades bajo la nueva administración ha generado preocupación y desilusión colectiva entre residentes, artistas, gestores culturales y visitantes

Quienes ven cómo un espacio concebido para promover el arte, la música y la identidad local permanece desaprovechado.

La inactividad del anfiteatro no solo limita el acceso de la población a expresiones culturales de calidad, sino que también impacta de manera directa a sectores vinculados al entretenimiento, la producción artística

, el turismo y la economía local, que históricamente han encontrado en este espacio una plataforma clave, especialmente durante la temporada navideña.

Para Puerto Plata, una ciudad que vive del turismo y de su oferta cultural, el anfiteatro ha sido más que una obra arquitectónica: ha sido un motor de dinamización social y económica,

capaz de atraer visitantes, generar empleos temporales y fortalecer la marca cultural del destino.

Un llamado a la responsabilidad y la visión

Diversos sectores coinciden en que Puerto Plata merece una gestión cultural activa, transparente y comprometida, que responda a las expectativas creadas con la conformación del nuevo patronato.

El anfiteatro no puede convertirse en un símbolo de oportunidades detenidas, sino en un escenario vivo, abierto a las familias, a los artistas locales y nacionales, y a los emprendedores culturales de la provincia.

En una Navidad que tradicionalmente convoca a la música, la alegría y el encuentro comunitario, el silencio del anfiteatro resulta aún más elocuente.

El llamado es claro: que el nuevo patronato asuma con responsabilidad y visión el rol que le corresponde, devolviéndole a Puerto Plata la luz, el arte y la alegría que este espacio representa.

Porque un anfiteatro cerrado no solo apaga un escenario, apaga una parte del alma cultural de la ciudad.

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