lunes, abril 20

Se reportó secuestros de personas que publicaron en redes sociales sobre captura de Maduro, como parte de ofensiva para silenciar opiniones.

La detención de Nicolás Maduro ocurrió el 3 de enero en Caracas, durante operación militar ejecutada por Estados Unidos, trasladándolo junto a Cilia Flores.

Maduro y su esposa enfrentan cargos federales de narcotráfico y conspiración, compareciendo este lunes ante un tribunal en Manhattan, según reportes oficiales estadounidenses.

El régimen Ortega-Murillo reaccionó tardíamente, emitiendo comunicado 14 horas después, evitando retórica habitual contra Estados Unidos y exigiendo liberación inmediata de Maduro y Cilia Flores.

Internamente, la respuesta fue más dura: trabajadores estatales obligados a publicar mensajes de apoyo a Maduro bajo amenaza de ser considerados traidores.

Páginas oficialistas reforzaron advertencias, afirmando que dudar es traición, difundiendo imágenes de Maduro y consignas de lealtad en estados de WhatsApp de empleados públicos.

Juventud Sandinista y Red de Comunicadores oficialistas criticaron a quienes celebraron captura de Maduro, acusándolos de beneficiarse de programas estatales mientras atacan al chavismo.

Tras los hechos, régimen nicaragüense reforzó control territorial y vigilancia, activando patrullajes conjuntos de Policía y Ejército en barrios, instituciones estatales y zonas estratégicas.

La presencia militar se intensificó en Managua y otras ciudades, con efectivos uniformados y civiles, además de operativos conjuntos con la Policía Nacional.

Reportes locales indican que régimen mantiene activa red de espionaje político en comunidades, instituciones públicas y militancia sandinista, vigilando comentarios, movimientos y conductas críticas.

Estas acciones ocurren días antes de que régimen Ortega-Murillo cumpla 19 años consecutivos en el poder, con marchas anunciadas por Rosario Murillo.

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