La Administración de Pequeños Negocios de Estados Unidos endureció esta semana las restricciones para que los inmigrantes accedan a préstamos federales para sus emprendimientos.
La nueva medida impide que extranjeros residentes y portadores de la tarjeta de residencia permanente soliciten micropréstamos o bonos de garantía para sus empresas actuales.
Cualquier negocio con participación parcial de inmigrantes quedará totalmente excluido del apoyo financiero federal según las recientes directrices publicadas por la agencia gubernamental.
El programa de micropréstamos ofrecía capital de trabajo e inventario a corto plazo para que las pequeñas empresas pudieran operar eficientemente en el mercado.
Las organizaciones defensoras señalan que esta comunidad minoritaria fundó uno de cada cuatro nuevos negocios en Estados Unidos durante el último año de gestión.
El setenta por ciento de los empresarios latinos dependen de sus ahorros personales para iniciar compañías debido a las barreras del sistema bancario tradicional.
Los negocios de propiedad latina aportan ochocientos mil millones de dólares anuales a la economía nacional y emplean a tres millones de trabajadores hoy.
Casi la mitad de las empresas pertenecientes a la prestigiosa lista Fortune quinientos fueron fundadas originalmente por inmigrantes o sus descendientes directos en el país.
Estas nuevas prohibiciones representan un desafío significativo para los emprendedores que buscan capitalizar sus proyectos y contribuir activamente al crecimiento económico del mercado estadounidense.
