El papa León XIV denunció que la ostentación de la fuerza y la lógica de la prevaricación perjudican al mundo y amenazan la paz actual.
En su discurso ante el príncipe Alberto Segundo el pontífice afirmó que la independencia de Mónaco posee una clara vocación de encuentro y amistad.
El papa estadounidense resaltó que cada bien depositado en nuestras manos tiene un destino universal y una exigencia intrínseca siempre redistribuido hoy.
Durante la misa en el estadio Luis Segundo el santo padre denunció que las guerras actuales son fruto de la idolatría al poder económico.

León XIV llamó a defender la vida humana en todas sus fragilidades desde concebida en el seno materno hasta que finalmente envejece.
El príncipe Alberto Segundo resaltó el anclaje católico de Mónaco que dura más de setecientos años y citó la búsqueda compartida de la paz.
La princesa Charlene asistió a los actos oficiales vestida de blanco y mantilla haciendo uso del privilegio otorgado tradicionalmente a las soberanas católicas internacionales.

El pontífice pidió a la iglesia ser un lugar de acogida y dignidad para los pequeños y los pobres promoviendo un desarrollo inclusivo integral.
