sábado, marzo 28

El papa León XIV pidió a la juventud momentos de silencio y de escucha para acallar el frenesí del hacer y del decir.

En una visita de apenas nueve horas al principado de Mónaco el pontífice se trasladó a la iglesia de Santa Devota este sábado.

El pontífice también dedicó tiempo a saludar a los jóvenes también los invitó a «entregarse por completo al Señor y a los demás»

Tras escuchar algunos testimonios lamentó que vivimos en un mundo que parece ir siempre de prisa y ávido de novedades constantes hoy.

Aseguró que el vacío interior que a veces prueban los jóvenes no se llena con cosas materiales ni con el reconocimiento de redes.

Hay que despejar la puerta del corazón de estas cosas para que el aire sano de la gracia pueda volver a revitalizar existencias.

Indicó que el fuerte viento del Espíritu Santo puede volver a impulsar las velas de nuestra existencia hacia la verdadera felicidad del alma.

Todo esto requiere oración y momentos de silencio para profundizar y saborear la belleza de estar juntos de manera muy concreta y real.

El papa advirtió sobre la necesidad compulsiva de cambios continuos en las modas la apariencia las relaciones las ideas y la identidad personal.

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