El corredor energético más importante del planeta vuelve a operar
El estrecho de Ormuz, paralizado durante meses por el conflicto entre Estados Unidos e Irán, comenzó hoy a reabrirse al tránsito petrolero mundial, marcando el primer avance concreto tras la firma del memorando de entendimiento entre ambos países. La reapertura, aunque gradual, ya permitió el movimiento de los primeros buques comerciales y promete aliviar la presión sobre los mercados energéticos globales.
Primeros buques retoman la ruta tras meses de bloqueo
Entre el 17 y el 18 de junio se registraron 18 tránsitos comerciales, la cifra más alta desde que estalló la guerra a finales de febrero. La mayoría de los primeros movimientos corresponde a embarcaciones vinculadas a China, aunque también participaron buques europeos, japoneses y saudíes.
Además, cuatro superpetroleros con cerca de 8 millones de barriles de crudo ya cruzaron el estrecho o navegan hacia aguas abiertas, incluyendo los primeros barcos saudíes desde el inicio del conflicto. Qatar también reanudó el envío de gas natural licuado.
Un acuerdo que cambia el tablero geopolítico
La reapertura fue posible gracias al acuerdo firmado entre el presidente estadounidense Donald Trump y el presidente iraní Masoud Pezeshkian, que establece un periodo de 60 días de libre tránsito sin peajes y el levantamiento parcial de sanciones a las exportaciones iraníes. A cambio, Teherán se comprometió a restaurar el flujo marítimo a niveles previos al conflicto en un plazo de 30 días.
El pacto también contempla un fondo de reconstrucción de 300.000 millones de dólares para Irán y abre una ventana de negociación sobre temas sensibles como el programa nuclear y los activos congelados.
Mercados reaccionan: el petróleo cae, pero persisten dudas
Los precios del crudo reaccionaron de inmediato. El Brent cayó cerca de un 3 % y se ubicó alrededor de los 78 dólares por barril, impulsado por la expectativa de un aumento en la oferta global.
Sin embargo, analistas advierten que la normalización total podría tardar semanas o incluso meses. Más de 550 barcos siguen varados a ambos lados del estrecho, y persisten interrogantes sobre seguridad, desminado y protocolos de tránsito bajo supervisión iraní.
Un retorno lento a la normalidad
Expertos en logística marítima anticipan una reapertura por fases, con prioridad para petroleros y buques de gas debido a su impacto en los mercados globales. La industria aún espera claridad sobre permisos, rutas seguras y posibles escoltas navales.
Aunque el flujo inicial es una señal positiva, la región sigue bajo vigilancia. La presencia simultánea de tráfico comercial, embarcaciones sancionadas y actividad militar irregular indica que la estabilidad aún no está garantizada.
