martes, abril 21

Las tierras raras vuelven al centro del conflicto comercial entre Estados Unidos y China tras nuevas restricciones impuestas por Pekín,

que casi monopoliza esta industria estratégica mundial.

China anunció un paquete adicional de limitaciones a las exportaciones de tierras raras, iniciado en abril como respuesta a los gravámenes impulsados por el Gobierno de Donald Trump.

Las autoridades chinas justificaron las restricciones por motivos de seguridad nacional,

afectando a empresas locales y extranjeras mediante una normativa que regula exportaciones con contenido mínimo chino.

Estas medidas funcionan como herramienta negociadora para Pekín y coinciden con una tregua comercial con Estados Unidos y un posible encuentro entre ambos líderes.

Las tierras raras son diecisiete elementos químicos con propiedades especiales utilizados en tecnología avanzada, incluyendo pantallas táctiles, paneles solares, vehículos eléctricos y sistemas antifalsificación modernos.

Aunque se hallan unidas en la naturaleza, su procesamiento industrial es complejo y requiere múltiples tratamientos químicos, dificultando su disponibilidad pese a su amplia presencia geográfica mundial.

China concentra casi la mitad de las reservas globales, domina más del setenta por ciento de la producción y controla alrededor del noventa por ciento del procesamiento.

Este dominio comenzó en los años ochenta mediante subsidios estatales, regulaciones estratégicas,

técnicas perfeccionadas y estándares ambientales más flexibles que redujeron costos frente a productores occidentales.

Las autoridades chinas reforzaron recientemente el marco legal, aprobando regulaciones específicas en dos mil veinticuatro y aplicando la nueva Ley de Recursos Minerales desde julio de 2025.

La nueva legislación fortalece el control estatal, establece licitaciones competitivas obligatorias y exige restauración ecológica tras actividades mineras, consolidando aún más el liderazgo chino global.

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