Representantes de Israel y Líbano participan este martes en una reunión en Washington con el objetivo de explorar vías para un alto el fuego y abordar el desarme del grupo Hezbollah. El encuentro cuenta con la mediación del Gobierno de Estados Unidos y el impulso del secretario de Estado, Marco Rubio.
El Departamento de Estado informó que la prioridad es reforzar la seguridad en la frontera norte de Israel y apoyar al Gobierno libanés en sus esfuerzos por recuperar el control total de su territorio.
Posiciones enfrentadas
Las posturas de ambas delegaciones siguen distantes. El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, reiteró que Israel busca el desmantelamiento total de Hezbollah y un acuerdo de paz duradero.
En contraste, el presidente libanés, Joseph Aoun, considera que el proceso debe iniciar con un alto el fuego inmediato, como paso previo a negociaciones directas entre ambos países.
El líder de Hezbollah, Naim Qassem, rechazó el diálogo incluso antes de su inicio y lo calificó como “inútil”.
Escalada militar y crisis humanitaria
El conflicto se intensificó desde marzo, cuando ataques de Hezbollah contra Israel provocaron una fuerte respuesta militar israelí, que incluyó bombardeos en Beirut y operaciones terrestres en el sur del Líbano.
La guerra ha dejado más de 2,000 muertos y más de un millón de desplazados, agravando la crisis humanitaria en la región.
Expectativas limitadas de acuerdo
A pesar de la mediación estadounidense, analistas y fuentes cercanas al proceso consideran poco probable un avance inmediato. Las diferencias sobre el desarme de Hezbollah y la seguridad regional siguen siendo profundas.
La administración del presidente Donald Trump intenta equilibrar posiciones, insistiendo en la soberanía de Líbano, la seguridad de Israel y la reducción de tensiones, aunque estos objetivos resultan difíciles de conciliar en el contexto actual.
Mientras tanto, en Israel aumenta el respaldo interno a continuar la ofensiva militar, lo que añade presión al proceso diplomático.
