El papa León XIV volvió a colocar a las personas en el centro del debate global. Durante su intervención en el Encuentro por la Amistad entre los Pueblos, en Rímini, Italia, el pontífice defendió que ninguna frontera, definición o institución debe estar por encima de la dignidad humana. Su mensaje, cargado de llamados al diálogo, la misericordia y la responsabilidad política, marcó la jornada y reforzó su línea pastoral centrada en la cercanía y la justicia social.
El Papa pide priorizar a las personas en tiempos de división
Ante unos 5,000 participantes reunidos en Rímini, León XIV insistió en que la humanidad comparte un vínculo originario que supera cualquier diferencia cultural, política o religiosa. Subrayó que la paz nace de personas dispuestas a escucharse, reunirse y dialogar sin miedo. “Antes que las fronteras, las definiciones y las instituciones, siempre están las personas”, afirmó con fuerza.
Un llamado a desmontar la cultura del poder
El pontífice advirtió sobre la lógica de confrontación que domina el escenario global y defendió la misericordia como respuesta al mal. Señaló que el “falso realismo” alimenta la violencia, las desigualdades y la guerra, mientras que el “realismo de la misericordia” reconoce a todos —incluso a los adversarios— como hermanos. León XIV pidió “desenmascarar las relaciones injustas de poder”, a las que responsabilizó de la pobreza, la desigualdad y los desastres ambientales.
San Marino como laboratorio de buenas políticas
Horas antes, en la República de San Marino, el Papa propuso convertir al pequeño Estado en un “laboratorio” de políticas centradas en el cuidado de las personas. Afirmó que la calidad de una civilización no se mide por su poder, sino por su capacidad de reconocer al otro como un rostro y no como una función. También defendió que no existe verdadera libertad civil sin libertad personal.
Encuentro con jóvenes y comunidades vulnerables
En Rímini, León XIV se reunió con jóvenes del Villaggio Ragazzi y los animó a construir comunión a través de la amistad y el respeto. Más tarde, visitó la catedral local para encontrarse con enfermos, personas con discapacidad y comunidades atendidas por Cáritas, recordándoles que “están en casa” y que la dignidad humana es el centro del mensaje cristiano.
Un mensaje que busca reavivar esperanza
El Papa exhortó a no dejar que el cansancio y la desesperación definan el futuro. Invitó a “reavivar los sueños y las visiones” y a desarmar el desarrollo tecnológico cuando se vuelve destructivo. Su discurso, marcado por la cercanía y la firmeza, insistió en que el amor y la comunión pueden transformar el mundo desde la raíz.
