Las autoridades federales de Estados Unidos destaparon un nuevo esquema de fraude millonario que afecta gravemente al sistema público de salud actual.
El caso más reciente consiste en la presentación de reclamaciones falsas con un fraude total que asciende a más de catorce mil millones de dólares.
Una operación federal ha destapado lo que ya se perfila como el mayor esquema de fraude en el sistema de salud de Estados Unidos. Bajo el nombre de “Operation Gold Rush”, las autoridades han acusado a 324 personas, entre médicos, enfermeros y ejecutivos, por un entramado que habría desviado 14.600 millones de dólares.
Al menos trescientas veinticuatro personas enfrentan cargos relacionados con este fraude sanitario tras las investigaciones realizadas por el Departamento de Justicia estadounidense.
El esquema consistía en facturar pruebas médicas que nunca se realizaron utilizando clínicas con escasa actividad para obtener fondos públicos de manera ilegal.
Las autoridades vincularon este operativo a una ofensiva más amplia contra el lavado de dinero y la corrupción en los servicios de salud internacionales.
Modus operandi del fraude
El mecanismo fraudulento incluye el registro de empresas o clínicas como proveedoras autorizadas, la captación de identidades de pacientes —en ocasiones con su consentimiento y en otras mediante engaño— y la posterior facturación de servicios inexistentes o inflados.
En el ámbito local se registró un caso de corrupción administrativa que afectó a miles de afiliados del Seguro Nacional de Salud dominicano recientemente.
El juez Rigoberto Sena impuso dieciocho meses de prisión preventiva contra los señalados como cabecillas de este entramado de corrupción en el país.
Para otros implicados en el proceso judicial se dictó arresto domiciliario y garantías económicas mientras continúan las investigaciones sobre este millonario fraude público.
