viernes, julio 10

Las morgues y crematorios de Venezuela trabajan las 24 horas del día desde hace más de dos semanas para responder al flujo de cadáveres recuperados tras los devastadores terremotos del 24 de junio, una emergencia que mantiene en tensión a Caracas, La Guaira y las zonas más afectadas.

Cementerios ampliados para enfrentar la magnitud de la tragedia

El cementerio municipal de La Esperanza, ubicado en Carayaca, continúa recibiendo cuerpos sin pausa. Las autoridades y el personal del recinto ampliaron el terreno para habilitar entre 2.000 y 3.000 tumbas nuevas, evitando el uso de fosas comunes y garantizando sepulturas dignas. Hasta ahora, se han enterrado alrededor de 600 víctimas, según cálculos del personal que trabaja en el lugar.

Las excavadoras siguen removiendo tierra y preparando nuevas áreas de entierro mientras familias llegan a despedir a sus seres queridos. Los cuerpos no identificados se colocan en tumbas numeradas para añadir el nombre una vez completado el proceso forense.

Morgues y crematorios operan sin descanso

En Caracas y La Guaira, los crematorios y morgues mantienen turnos continuos desde hace más de 15 días. La morgue improvisada de Los Silos, junto al puerto de La Guaira, se ha convertido en un punto crítico de la emergencia: bajo carpas grises se observan decenas de bolsas con cuerpos esperando identificación, mientras centenares de ataúdes se apilan cerca de contenedores portuarios.

El flujo constante de cadáveres obligó a los equipos de rescate y a los familiares a trasladar cuerpos directamente a este punto, donde los trámites de defunción y entrega se realizan de manera ininterrumpida.

Cifras oficiales siguen aumentando

El Gobierno venezolano reportó que la cifra de fallecidos asciende a 3.899 personas, aunque otras fuentes elevan el número a 4.118, mientras los heridos suman 16.740. Además, iniciativas ciudadanas estiman que unas 30.000 personas continúan sin ser localizadas.

En La Guaira, la zona cero, continúan las labores de desescombro y recuperación de cuerpos, especialmente en Catia La Mar y Caraballeda.

Una emergencia que no da tregua

La operación funeraria se desarrolla en paralelo a la asistencia humanitaria. Organizaciones no gubernamentales han instalado cocinas comunitarias, clínicas móviles y hospitales de campaña para atender a miles de sobrevivientes que aún enfrentan la falta de agua, alimentos y atención médica.

Mientras tanto, la incertidumbre persiste entre quienes buscan a familiares desaparecidos y esperan noticias en medio de un país golpeado por una de las mayores tragedias de su historia reciente.

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