La ola de frío polar en Mediterráneo y Norteamérica, junto a fenómenos extremos en hemisferio sur, evidencia necesidad urgente de invertir en sistemas de alerta temprana.
El año 2026 inició con intenso calor, incendios, récords de nevadas, lluvias e inundaciones devastadoras que impactaron países de todas las regiones del mundo.
La secretaria general de la OMM, Celeste Saulo, destacó que número de afectados por desastres climáticos aumenta cada año según Informe de Riesgos Globales.
La OMM subrayó que el calentamiento global no elimina posibilidad de olas de frío, aunque su intensidad se redujo mundialmente desde mediados del siglo pasado.
La actual ola de frío en hemisferio norte se debe al debilitamiento y distorsión del vórtice polar, corriente masiva de aire frío.
Este debilitamiento favoreció irrupciones de aire gélido en latitudes medias, causando episodios de frío intenso en Norteamérica, Europa y Asia, preparando tormentas invernales disruptivas.
En hemisferio sur se registraron altas temperaturas, sequías e incendios forestales en países como Chile, Argentina y Australia, según informe de la OMM.
En África, fenómeno La Niña provocó inundaciones en Mozambique afectando 300,000 personas, mientras Sudáfrica declaró emergencia nacional por lluvias torrenciales con 30 muertos.
