Santiago, RD. — 22 de junio de 2026. El patriarca latino de Jerusalén, cardenal Pierbattista Pizzaballa, reafirmó este lunes su compromiso con la comunidad cristiana de Gaza y aseguró que la Iglesia “nunca los abandonará”, en medio de una crisis humanitaria que continúa agravándose en la Franja.
Una visita para llevar consuelo en medio de la devastación
Pizzaballa llegó a Gaza acompañado del patriarca ortodoxo griego Teófilo III, en una visita pastoral conjunta que busca ofrecer apoyo espiritual y presencia institucional a una comunidad que enfrenta desplazamientos, escasez extrema y un clima de inseguridad persistente. Ambos líderes religiosos celebraron una misa en la Iglesia de la Sagrada Familia, donde transmitieron un mensaje de unidad y esperanza a las familias afectadas.
“Nunca los hemos abandonado y nunca serán abandonados”, afirmó Pizzaballa durante la homilía, según un video difundido por la congregación.
Reuniones con familias y comunidades religiosas
Durante su estancia, los patriarcas se reunieron con clérigos, comunidades religiosas y familias cristianas locales, muchas de ellas desplazadas por los recientes episodios de violencia. El Patriarcado Latino de Jerusalén explicó que la visita refleja la “responsabilidad pastoral” de las Iglesias de Jerusalén hacia las comunidades cristianas y hacia toda la población de Gaza, que continúa viviendo “miedo, pérdida e incertidumbre”.
Bendición de una nueva clínica médica en Gaza
Como parte de la agenda, los líderes religiosos bendijeron la nueva Clínica Médica San José, un proyecto conjunto del Patriarcado y Malteser International, destinado a atender necesidades urgentes de salud en la ciudad de Gaza. La iniciativa forma parte de un programa humanitario lanzado en 2024 para reforzar la atención sanitaria en medio del colapso del sistema médico local.
Un mensaje de Jerusalén para una comunidad herida
El Patriarcado destacó que la presencia de Pizzaballa y Teófilo III busca llevar “la oración de Jerusalén” a los fieles heridos y a todos los que sufren en la Franja. La comunidad cristiana de Gaza, que ronda apenas el millar de personas, enfrenta desplazamientos constantes y una grave escasez de artículos básicos, al igual que el resto de la población.
