Los equipos de rescate continuaban este sábado las labores de búsqueda en la mina Liushenyu en la provincia china de Shanxi de manera intensa.
Una fuerte explosión de gas ocurrida el viernes causó al menos noventa muertos y se convirtió en uno de los accidentes mineros más graves.
El trágico siniestro laboral se produjo a las diecinueve horas con veintinueve minutos hora local del viernes en esa explotación de carbón vegetal.
La instalación minera afectada está situada en el distrito de Qinyuan perteneciente a la concurrida ciudad de Changzhi según los reportes oficiales del Estado.
En el momento exacto de la explosión trabajaban bajo tierra doscientas cuarenta y siete personas según la información de la agencia oficial Xinhua.
Las cifras de víctimas aumentaron con rapidez a lo largo de todo el sábado conforme los brigadistas avanzaban en los túneles de la mina.
En un primer recuento divulgado por la mañana las autoridades informaron de ocho fallecidos y doscientas una personas evacuadas con total vida.
En ese momento inicial del rescate los ingenieros informaron que unas treinta y ocho personas permanecían atrapadas bajo tierra en las galerías colapsadas.
Después los medios estatales elevaron el número de muertos primero a más de cincuenta y luego a ochenta y dos según los reportes.
Finalmente la cadena de televisión estatal CCTV confirmó de manera oficial que la cifra de personas fallecidas había alcanzado los noventa mineros muertos.
Las autoridades de la provincia no han detallado por ahora las circunstancias concretas en las que se produjo la explosión del gas metano.
Los funcionarios gubernamentales sí indicaron de manera pública que las complejas tareas de rescate y salvamento seguían en marcha en el yacimiento minero.
En paralelo la agencia oficial Xinhua informó que una persona responsable de la empresa propietaria de la mina quedó bajo control policial hoy.
Esta medida de control es una fórmula legal habitual en China para aludir a una detención preventiva por parte de cuerpos de seguridad.
