viernes, mayo 29

El senador demócrata critica la postura de Washington hacia La Habana

El senador demócrata Rubén Gallego afirmó este viernes en Madrid que el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, mantiene una “obsesión con Cuba” y que la Administración del presidente Donald Trump está decidida a cambiar el Gobierno cubano por cualquier medio.

Gallego, de origen méxico-colombiano, ofreció estas declaraciones durante un encuentro con medios en el Instituto Elcano de Estudios Internacionales y Estratégicos, donde analizó la política exterior estadounidense hacia América Latina.

Cuba “no representa una amenaza”, según Gallego

El senador por Arizona aseguró que Cuba no supone una amenaza para Estados Unidos, describiéndola como “una isla muy pobre de nueve millones de personas”. Sin embargo, reconoció que Rubio y los estadounidenses de origen cubano ejercen una influencia significativa dentro del Gobierno de Trump.

Rechazo a cualquier intervención militar

Gallego reiteró que “casi el 99 % de los demócratas” se oponen a una intervención militar en la isla y advirtió que iniciar guerras para forzar cambios de gobierno es una estrategia peligrosa y contraproducente. El senador insistió en que Estados Unidos no debe justificar acciones militares bajo el argumento de que un presidente extranjero es “un criminal”, ya que esto abriría la puerta a que otras potencias apliquen la misma lógica.

Críticas a la operación contra Nicolás Maduro

El legislador también rechazó la operación militar estadounidense del pasado 3 de enero para capturar al presidente venezolano Nicolás Maduro, pese a calificarlo como “un hombre horrible y muy corrupto”. Gallego sostuvo que estas acciones no otorgan permiso para derrocar gobiernos y cuestionó la efectividad del proceso político en Venezuela, al que calificó como un “fracaso” tras pasar “de un dictador a otro”.

Las declaraciones de Gallego se producen en un momento de creciente tensión entre Washington y La Habana, marcado por sanciones, presiones diplomáticas y un discurso más agresivo por parte de sectores influyentes dentro del Gobierno estadounidense.

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