Rusia inició oficialmente su campaña de cosecha 2026 en un escenario marcado por la escasez de combustible que afecta a gran parte del país, una situación que complica el trabajo agrícola justo cuando las principales regiones productoras necesitan operar sin interrupciones.
Un inicio prometedor, pero con riesgos crecientes
Las regiones agrícolas clave del sur —Rostov, Krasnodar y Stavropol— comenzaron esta semana la recolección de cebada. Los primeros datos muestran rendimientos superiores a los del año pasado:
- Rostov: +75%
- Krasnodar: +22%
- Stavropol: +10%
Los analistas de Sovecon consideran que el arranque es sólido y que el trigo podría mostrar cifras igualmente fuertes en las próximas semanas. El Gobierno ruso espera que la cosecha de trigo en el sur alcance 37,4 millones de toneladas, frente a los 31,9 millones del año anterior.
Escasez de combustible: un problema que se extiende por el país
La campaña agrícola coincide con una crisis energética interna. Los ataques ucranianos con drones contra refinerías rusas han reducido la disponibilidad de gasolina y diésel, provocando interrupciones en el suministro en decenas de regiones.
Aunque el Gobierno insiste en que no hay desabastecimiento, admite que la demanda aumentó entre 20% y 30% debido a compras de pánico. Medios independientes reportan restricciones en hasta 53 regiones, muy por encima de las 20 reconocidas oficialmente.
En varias zonas del país se han registrado largas filas en estaciones de servicio, racionamiento y aumentos de precios, lo que genera preocupación entre agricultores que dependen del combustible para aprovechar las “ventanas meteorológicas” de cosecha.
Clima favorable, siembra complicada
Las condiciones meteorológicas han sido positivas para los cultivos de invierno, lo que explica los buenos rendimientos iniciales. Sin embargo, la siembra de primavera enfrentó dificultades por el clima irregular, lo que podría afectar algunos volúmenes más adelante.
Una carrera contra el tiempo
La cosecha a gran escala de cereales y legumbres comenzará en los primeros diez días de julio. Para los agricultores, cada día cuenta: sin un suministro estable de combustible, la maquinaria no puede operar al ritmo necesario para evitar pérdidas por cambios climáticos repentinos.
Mientras tanto, el Gobierno asegura que trabaja para estabilizar la logística energética, aunque reconoce que tomará tiempo normalizar el mercado.
