Edificios colapsados, hospitales dañados y servicios básicos interrumpidos exponen la magnitud del abandono estructural
Los dos potentes terremotos que sacudieron a Venezuela el 24 de junio —de magnitudes 7.2 y 6.8— no solo dejaron más de 160 muertos y casi mil heridos. También expusieron, con crudeza, la fragilidad de la infraestructura venezolana tras años de falta de mantenimiento, corrupción y desinversión durante el chavismo.
Hospitales y edificios públicos sufren daños severos
Las primeras evaluaciones realizadas por autoridades regionales y equipos de rescate revelan que hospitales, escuelas, carreteras y edificios gubernamentales sufrieron daños estructurales significativos.
Centros de salud al borde del colapso
- En Barquisimeto, el Hospital Central presentó grietas profundas, filtraciones y fallas eléctricas.
- En Carabobo, dos centros asistenciales quedaron parcialmente inoperativos por desprendimientos de techo y daños en áreas quirúrgicas.
Médicos y voluntarios denunciaron que muchos hospitales ya operaban con infraestructura deteriorada antes del sismo, lo que agravó el impacto.
Viviendas vulnerables y construcciones sin supervisión
Las zonas populares fueron las más afectadas. En barrios de Lara, Yaracuy y Falcón, cientos de viviendas construidas sin supervisión técnica o con materiales de baja calidad colapsaron o quedaron inhabitables.
Organizaciones civiles recordaron que, durante años, expertos advirtieron sobre la ausencia de normas sísmicas actualizadas, la falta de inspecciones y la proliferación de construcciones improvisadas.
Carreteras fracturadas y comunidades incomunicadas
Las fallas en la red vial también reflejan el deterioro acumulado. Tramos completos de carreteras en Lara y Yaracuy se partieron, mientras que puentes antiguos mostraron desplazamientos y fisuras.
Equipos de rescate reportaron que varias comunidades rurales permanecen incomunicadas por derrumbes y deslizamientos.
Especialistas señalan responsabilidad del Estado
Ingenieros estructurales consultados por medios locales coinciden en que la magnitud del daño no se explica solo por la fuerza del terremoto, sino por años de abandono institucional.
Entre los factores señalados destacan:
- Falta de mantenimiento preventivo.
- Corrupción en obras públicas.
- Infraestructura envejecida sin refuerzos antisísmicos.
- Escasa inversión en servicios básicos.
Gobierno declara emergencia y promete reconstrucción
El gobierno interino decretó estado de emergencia nacional y anunció un plan de reconstrucción “prioritario y acelerado”. Sin embargo, organizaciones civiles y expertos advierten que la recuperación requerirá años de inversión sostenida y reformas profundas en la gestión de obras públicas.
Mientras tanto, miles de familias permanecen en refugios temporales, a la espera de ayuda y con temor a nuevas réplicas.
