Una ofensiva sin precedentes sacude la capital rusa
Ucrania ejecutó este jueves su mayor ataque con drones contra Moscú en los últimos dos años, alcanzando una refinería clave en el distrito de Kapotnia y provocando un incendio de gran magnitud. Las defensas rusas aseguraron haber interceptado entre 180 y 190 drones, pero varios lograron impactar instalaciones energéticas estratégicas.
Las autoridades rusas confirmaron al menos 16 a 17 heridos, incluidos dos niños, mientras los equipos de emergencia trabajaban para contener las llamas y evaluar los daños.
Impacto directo en la refinería de Kapotnia
El ataque alcanzó por segunda vez en una semana la refinería MNPZ, una de las principales fuentes de combustible para Moscú. Imágenes difundidas en redes sociales mostraron explosiones y columnas de humo negro elevándose sobre el sureste de la ciudad.
El alcalde Serguéi Sobianin confirmó que varios drones lograron penetrar las defensas y golpear la instalación, mientras fragmentos de otros aparatos derribados cayeron sobre un centro comercial cercano.
Caos en aeropuertos y afectación a la infraestructura
El ataque obligó a cerrar temporalmente los principales aeropuertos de Moscú, incluida la terminal de Sheremétievo, donde se activó una alerta aérea y se evacuó a los pasajeros. Cientos de vuelos resultaron retrasados o cancelados.
Además, un dron impactó un edificio residencial en Zhukovsky, dañando parte de la estructura, mientras otro provocó un incendio en un centro comercial del sudeste de la capital.
Zelenski reivindica la ofensiva
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, confirmó la autoría del ataque y lo calificó como una respuesta “plenamente justificada” a los bombardeos rusos sobre ciudades ucranianas. También aseguró que se golpearon objetivos energéticos en la región de Rostov y en territorios ocupados.
Zelenski afirmó que Moscú debe “sentir las consecuencias de la guerra” y reiteró su llamado a un alto el fuego inmediato si Rusia acepta negociar.
Un giro en la guerra: Moscú bajo presión
Lo que antes parecía imposible —golpear la capital rusa con drones de largo alcance— se ha convertido en una nueva normalidad, según funcionarios ucranianos. Kiev ha intensificado su estrategia contra la infraestructura petrolera rusa, buscando limitar los ingresos energéticos que financian la guerra.
Este ataque, descrito por la agencia TASS como el mayor contra Moscú en dos años, marca un punto de inflexión en el conflicto.
